Helen Adams Keller
Helen Keller nació con una capacidad normal de ver y oír y alrededor de su primer a ñ o de vida, comenz ó a caminar. Ten í a una excelente visi ó n, a tal punto que era capaz de distinguir f á cilmente un alfiler ca í do en el suelo. Seg ú n su madre, fue capaz de decir algunas palabras a la edad de seis meses; logr ó balbucear « hola » y en una oportunidad irrumpi ó en una reuni ó n solicitando « t é , t é , t é» . Algunas palabras, entre ellas « agua » , fueron retenidas en su memoria incluso después de su enfermedad. A la edad de 19 meses, sufrió una grave patología que los médicos de la época llamaron congestión cerebro-estomacal, aunque especialistas modernos sugieren que pudo haber sido escarlatina, sarampión o meningitis. Un pediatra pensó que su vida corría peligro y se sorprendió gratamente al observar que los picos de fiebre descendieron luego y, por consiguiente, logró recuperarse. Sin embargo, la enfermedad dej ó secuelas importantes a su paso...