Winston Churchill
Churchill fue Premio Nobel de Literatura con un apartado del que ahora adolecen los políticos. En la concesión del Nobel en 1953 se valoró la gran brillantez de su oratoria. Los textos de sus discursos eran magníficos, ya que conseguían con una excelente prosa los objetivos de toda buena oratoria: defender sus ideas con exaltación, llegando de manera eficaz al intelecto y al espíritu del público oyente. Quizás la más famosa frase de uno de sus discursos sea, “sangre, esfuerzo, sudor y lágrimas”. Estamos ante la batalla de todas las batallas, la preparación del desembarco aliado en Normandía, el día D. Lógicamente, Churchill no hace una mención directa en su discurso ante la Cámara de los Comunes el 13 de mayo de 1940 al desembarco. Los nazis seguían con atención todas sus declaraciones, para conseguir alguna pista sobre sus posibles siguientes movimientos. En el discurso, Sir Winston venía a decir a los parlamentarios más preocupados por la estabilidad política que por...