Bartolomeo Cristofori
Bartolomeo
Cristofori nació en Padua, población que formaba parte de la entonces República
de Venecia. No se tienen datos sobre los primeros años de su vida
y de su juventud. Una leyenda narra que sirvió como aprendiz del gran
fabricante de violines Nicolò Amati. La historia se basa en un expediente del
censo de 1680, en el que se indica que un «Christofari Bartolomeo» vivía en la casa
de Amati (en Cremona). Sin embargo —como precisa Stewart Pollens —, esta persona no puede ser Bartolomeo Cristofori, ya
que ―según los expedientes del
censo―, Christofari Bartolomeo tendría entonces 13 años
de edad, dato incoherente con el expediente bautismal de Bartolomeo Cristofori,
que por aquella época tendría 25 años.
En
1688 ―contando con 33 años―, entró a trabajar como cimbalista al servicio del
príncipe Fernando de Médici ―hijo de Cosme III de Médici, gran duque de
Toscana―. El príncipe era un gran melómano, apasionado por la mecánica y las
matemáticas, y tenía una buena colección de instrumentos musicales, aunque es
posible que ya por entonces le interesara contratar a Cristofori no sólo para
la custodia y el mantenimiento de su colección, sino también por sus
innovaciones técnicas. En Florencia probablemente dispuso de su propio taller y
de dos asistentes, uno de los cuales fue Giovanni Ferrini.
Instrumentos primitivos
Durante
los años restantes del siglo XVII, Cristofori inventó dos instrumentos de
teclado antes de comenzar su trabajo en el piano. Estos instrumentos están
documentados en un inventario de 1700. Uno de ellos fue el spinettone (‘gran
espineta’, en italiano), un clavicordio con las cuerdas inclinadas para ahorrar
espacio, con dos grupos de cuerdas. La mayoría de las espinetas tienen solo un
grupo de cuerdas. Esta invención pudo haber tenido la intención de poder
colocar el instrumento en el apretado espacio que tenía la orquesta en las
representaciones teatrales; su alto volumen sonoro lo convertía en un
instrumento de cuerda ideal.
Otro
invento, datado del año 1690, fue el spinettone ovale (‘espinetón oval’), un
instrumento muy original, una especie de virginal con las cuerdas más largas a
mitad de la caja.
La primera mención del piano
La
primera mención de la invención, aunque de fiabilidad cuestionada, procedería
del diario de Francesco Mannucci, músico de la corte de Medici, quien indica
que Cristofori trabajaba ya en 1698 en la creación del piano (lo que no resulta
descabellado, ya que la siguiente la encontramos en un inventario anónimo de la
colección del príncipe en 1700). En la entrada para el instrumento de
Cristofori se dice:
Un
arpicémbalo de Bartolomeo Cristofori, de reciente invención, que hace el suave
y el fuerte, a dos juegos de cuerdas principales al unísono, con caja de ciprés
sin rosetón, con lados y molduras medio redondas similarmente incrustadas, con
fileteado de ébano, con algunas tomas con tela roja [amortiguadores], que tocan
las cuerdas, y algunos martillos, que hacen el suave y el fuerte, y todo el
mecanismo viene cerrado, y cubierto por una placa de ciprés fileteado con
ébano, con teclas de madera de boj, y de ébano sin cortar, que comienza en
si-sol-fa-do en la octava grave, y termina en si-sol-fa-do, con un número de
cuarenta y nueve teclas, entre blancas y negras, con dos bloques laterales
negros, uno de ellos de quitar y poner, con dos perillas negras arriba, con
tres braccia y siete ottavi [217,6 cm] de largo, con un braccio y seis soldi [98,6
cm] de ancho enfrente, con su atril de ciprés, y su caja externa de álamo
blanco, y su cubierta de cuero rojo forrado con tafetán y orlado con hilo de
oro.
El
término «arpicémbalo» no era común en la época, por lo que Edwin Good supone
que era el nombre que Cristofori deseaba darle a su instrumento, aunque Maffei,
entrevistando a Cristofori en 1709-1710, lo había llamado cimbalo col piano e
forte. Curiosamente, esto es lo que coincide con las primeras composiciones
hechas para el nuevo instrumento, doce sonatas de L. Giustini en 1732.
Se
conserva otro inventario de la colección de instrumentos de cuerda y viento de
Fernando de Médici que habían quedado bajo custodia de Cristofori tras el
fallecimiento del príncipe en 1713, un documento datado en septiembre de 1716
pero en el que los nuevos pianos no son mencionados bajo ese nombre.
Sin
embargo, el vocablo «piano» por el que modernamente se conoce este instrumento
es el resultado del simple truncamiento de piano-forte.
El
número total de los pianos construidos por Cristofori es desconocido. En la
actualidad sobreviven tres, todos ellos fechados en los años 1720.
En
1720 el que se conserva en el Metropolitan Museum, en Nueva York (Estados
Unidos).
En
1722 el del Museo Nazionale degli Strumenti Musicali, en Roma (Italia).
En 1726 el que se custodia en el Musikinstrumenten-Museum de la Universidad de Leipzig (Alemania).
Los tres pianos muestran las mismas inscripciones en latín:
BARTHOLOMAEVS DE CHRISTOPHORIS PATAVINVS INVENTOR FACIEBAT FLORENTIAE
Su
traducción es "Bartolomeo Cristofori, paduano, su inventor, lo hizo en
Florencia en ...", con la fecha a continuación, en números romanos.
Diseño
El
piano construido por Cristofori en los años 1720 contiene todas las
características del instrumento moderno. La diferencia es que era muy ligero en
su construcción. No tenía un marco metálico, lo cual significaba que no podía
producir un tono especialmente alto. Esto continuó siendo una tendencia en los
pianos hasta el año 1820, cuando se introdujo arrastramiento de hierro.
Recepción inicial del piano
Scipione
Maffei, una figura literaria influyente del Giornale de'letterati d'Italia en
Venecia, publicó un artículo en el año 1711 que mostraba indicios sobre la
forma en que el público recibió la invención de Cristofori. Maffei dijo que
"algunos profesionales no le han dado a esta invención los aplausos que
merece", y luego dice que la gente pensaba que el sonido era demasiado
"suave" y "blando"; Cristofori no pudo hacer que su
instrumento tuviera un sonido tan alto como el del clavecín. Pero Maffei
promovió el piano, y el instrumento gradualmente comenzó a incrementar su
popularidad en parte gracias a los esfuerzos de Maffei.
Una
razón por la cual al comienzo el piano fue adoptado lentamente fue porque su
manufactura era muy costosa, así que era adquirido solamente por miembros de la
realeza y algunos pocos individuos adinerados. El éxito definitivo de la
invención de Cristofori ocurrió en los años 1760, cuando se inventaron pianos
más económicos, y junto con la prosperidad en general de la población, fue
posible para muchas más personas adquirir uno.
Los
subsiguientes desarrollos tecnológicos del piano solían ser
"reinvenciones" del trabajo de Cristofori; en los primeros años hubo
quizás tantos atrasos como avances.





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