Nicolás Bravo
Nació en Chichihualco,
en la Intendencia de México (actual Guerrero), el 10 de septiembre de 1786.
Siendo su padre el militar Leonardo Bravo y su madre Gertrudis Rueda de Bravo.
Guerra
de independencia
Su carrera militar
comenzó el 17 de mayo de 1811, fecha en que se incorporó a las fuerzas de
Hermenegildo Galeana al comienzo de la segunda etapa de la guerra de
independencia, en su natal hacienda de Chichihualco, junto a su padre Leonardo,
y sus tíos Víctor, Máximo, Miguel y Casimiro, todos ellos de apellido Bravo.
Pronto se hizo hombre de confianza de Morelos. Guerrero valeroso y magnánimo con el enemigo, se
cuenta de él
un episodio que lo destaca como un hombre de gran moral y valor: En San Agustín Del Palmar se entera
de que el ejército
realista bajo las órdenes de Félix María Calleja del Rey logró capturar a su
padre, don Leonardo Bravo y que, a cambio de liberarlo, el virrey Francisco
Javier Venegas le exigía abandonar la lucha y al ejército insurgente; en caso
contrario, se ejecutaría al prisionero. Al saber esto el General José María
Morelos le autoriza a ofrecer en intercambio por su padre a 800 prisioneros
españoles; el virrey declina la propuesta y ejecuta a don Leonardo Bravo a lo
que el Rayo del Sur responde entregándole a Bravo 300 prisioneros españoles.
José María Morelos, su superior, dispuso al saber del destino fatal de don
Leonardo Bravo que, en represalia, fueran ejecutados los prisioneros; pero
Bravo, dando ejemplo de entereza y buena voluntad, proclamando la frase
"Quedáis en libertad", puso en completa libertad a los prisioneros,
no sin antes hacerles saber sobre la suerte corrida por su padre a manos del
virrey; algunos de los prisioneros, por decisión propia, se unieron a sus
fuerzas, reconociendo su generosidad y grandeza de alma.
Nicolás
sobrevivió
a los 11 años
de lucha insurgente, aunque estuvo en prisión de 1817 a 1820 por
negarse a recibir el indulto. Una vez liberado, se trasladó a Cuernavaca, donde
continuó
su lucha. En 1821 se unió
al Plan de Iguala con Vicente Guerrero y Agustín de Iturbide y con ellos fue
parte del Ejército Trigarante que consumó la Independencia.
Treinta y tres días de
lucha constante y sangrienta había sostenido el ejército realista pretendiendo
adueñarse del pueblo de San Juan Coscomatepec en la provincia de Veracruz,
cumpliendo las órdenes del Virrey Calleja. Por su parte, el joven Brigadier don
Nicolás Bravo, al frente de su pequeña división, sostenía el reducto insurgente
acatando las órdenes de José María Morelos desde Chilpancingo. Se iniciaba
octubre de 1813; para los realistas era preciso tomar la posición de San Juan
Coscomatepec ubicada estratégicamente, debido a que desde ahí se intercambiaban
los caminos reales, de Veracruz al altiplano y del puente del rey a Xalapa, el
de Chiquihute a Acultzingo, además de que, por su cercanía con Córdoba y
Orizaba, se podría mantener el control de estos lugares donde se almacenaba la
producción agrícola tabaquera, principal sostén de gobierno económico de la
Nueva España. Por otra parte, era urgente destruir este punto para inmovilizar
el ejército del sur, que tenía destinado adueñarse de Oaxaca, para cerrar con
ello el cerco que pretendía imponer José María Morelos, quien organizaba ya un
gobierno Nacional en Chilpancingo.
Al coronel de ingenieros
del estado mayor Luís del Águila se le habían encomendado las operaciones del
sitio militar de Coscomatepec iniciado por el teniente Coronel Juan de Cándano.
Crítica se había tornado
la situación realista en su intento de someter a Coscomatepec; este surgía como
un punto fuerte defendible por su posición geográfica, su topografía de
profundas barrancas y la vecindad de la abrupta serranía del Citlaltépetl (Pico
de Orizaba). Además, las guerrillas insurgentes, al mando del Coronel Pascual
Machorro, venidas del altiplano y de poblados vecinos, convertían audazmente a
los sitiadores en sitiados.
La posición insurgente
se concretaba a la plaza existente en Coscomatepec rodeadas de cal y canto y la
iglesia parroquial ubicada al oriente, todo circundado por parapetos que
servían para protegerse del ataque enemigo. Pronto la pólvora escaseó, el
Teniente Coronel Leyva, que era el encargado de traerla del estado de Puebla,
no aparecía, el peligro se hacía inminente. Sin embargo, se daban sangrientos
combates como el 16 de septiembre, fecha en que fueron humillados los invasores
cubriéndose de gloria los independientes y honrando así el día de la patria.
Con la comida y la
pólvora escaseando y con alimento a base de chayotes, don Nicolás Bravo convocó
al pueblo frente a su cuartel a las 11 de la noche del 4 de octubre y en
arenga, patrióticamente informó que en dos horas más tarde, abandonaría el
poblado, quedando en libertad para seguirlo o pedir perdón a los realistas al
mando del coronel Del Águila. Si heroica había sido la defensa de Coscomatepec
hasta ese momento, hecho sublime constituyó la patria realizada, donde los
coscomatepecanos de entonces demostraron una actitud valiente a favor de la
independencia.
A las dos de la mañana
del siguiente día, ya 5 de octubre, aprovechando las tinieblas de la noche, una
columna sigilosamente se deslizaba por la estrecha vereda que llevaba al río
Tlacoapa y a la planicie oriental; entre esa columna marchaba todo el pueblo,
abandonando sus hogares; a cuestas llevaban sus mejores pertenencias. Se cuenta
que los cascos de los caballos fueron envueltos en trapos para evitar el
chasquido de las herraduras al golpear el empedrado; un niño asustado fue
envuelto por un oficial en su capa casi asfixiándolo para callar sus lamentos;
un joven sacó en brazos a su madre paralítica; el capitán José de Esperón,
autoridad política del pueblo, condujo a sus dos pequeños hijos en sendos
canastos colocados a los lados de su cabalgadura. Como estos, hubo gran
cantidad de sucedidos que pusieron de manifiesto la unidad, disciplina y
patriotismo del pueblo.
Antes de que llegara
Nicolás Bravo y el pueblo de Coscomatepec a Tlacoapa, el guerrillero Bibiano sorprendió
y acalló a una partida realista que ahí se encontraba descansando. Hecho esto,
Bibiano siguió el camino hacia Huatusco, cruzó la barranca de Jamapa, y del
lado opuesto a donde iba a pasar el pueblo, encendió una gran hoguera para
llamar la atención del enemigo hacia ese camino; por otro lado, el Coronel
Machorro se dirigía rumbo a Orizaba con cientos de mulas de los llanos cercanos
desconcertando así aún más al enemigo.
Mientras tanto en
Coscomatepec, algunos insurgentes, para despistar, se habían quedado cantando
el "Talayote", melodía costeña con un estribillo que decía: “Cogerás
la jaula… pero los pájaros no”, que las noches de los últimos días,
acostumbraban entonar, y cuando consideraron que el pueblo estaba a salvo y a
distancia, amarraron unos perros a las campanas de la iglesia, quienes en su
inquietud por liberarse las hacían repiquetear. Así rompieron el sitio.
Al otro día, el ladrido
de los perros y el sonar de las campanas cesaron por el cansancio, las fogatas
se consumieron y con la claridad del día los sitiadores notaron calma absoluta
en el pueblo. Extrañados, una columna de infantes se acercó con cautela a los
parapetos. El pueblo estaba vacío, solo un prisionero español que había querido
quedarse, se encontraba en el lugar. Los realistas despechados y sintiéndose
burlados, fusilaron a su compatriota y destruyeron y quemaron el pueblo. Sin
duda alguna el sitio militar de San Juan Coscomatepec, realizado por el General
Brigadier Nicolás Bravo, constituye uno de los hechos de armas más importantes
llevado a cabo en la provincia veracruzana durante la guerra de independencia,
presentando características únicas en nuestra historia.
Tulancingo
Durante el movimiento
Insurgente, Tulancingo fue atacado varias veces con resultados casi siempre
adversos, pues las fuerzas realistas lo defendieron con energía, hasta que don
Nicolás Bravo y don Fernando Félix (Guadalupe Victoria) se apoderaron de la
ciudad; Nicolás Bravo se estableció en este lugar por algún tiempo y fundó un
periódico que llamó "El Mosquito de Tulancingo"; construyó una
fábrica de pólvora y se ganó el respeto y la estimación de todos los
habitantes.
Política
Su gran y reconocida
reputación de nada le valió en el campo de la política. Cuando Agustín de
Iturbide fue destronado, Bravo administró al país, en un triunvirato con
Guadalupe Victoria y Pedro Celestino Negrete. Tiempo después, participó como
candidato a la presidencia en las elecciones federales de México de 1824, las
primeras elecciones que se celebraban en el país, pero fue derrotado por
Guadalupe Victoria; sin embargo, por haber obtenido el segundo lugar en la
elección, le correspondió asumir la Vicepresidencia de la República.
Nicolás Bravo se opuso
al Imperio, formó parte del Supremo poder ejecutivo de la Nación y fue el
primer vicepresidente de la República. Fue también el primero en dar el pésimo
ejemplo de levantarse en armas contra el gobierno legalmente constituido de
Guadalupe Victoria.
1840-1847
Como presidente, las tres
veces que fungió como tal, intentó sin éxito anular las disposiciones de Santa
Anna. En 1842 el presidente Bravo disolvió el Congreso, que pretendía discutir
una nueva constitución que a todas luces atentaba contra los intereses
personales de Santa Anna. Sin embargo, Nicolás Bravo ordenó a la policía que
aprehendiera a los diputados y los encarcelaran. Retirado ya de la vida militar
empuñó una vez más las armas para proteger su nación, esta vez en la guerra con
Estados Unidos, a Bravo le fue encomendado el mandato del ejército del centro,
en el asedio al Castillo de Chapultepec decidió él mismo dirigir la defensa en
la Batalla de Chapultepec.
Últimos
años y muerte
Murió de forma repentina
en la Hacienda de Chichihualco, Guerrero el 22 de abril de 1854 al mismo tiempo
que su esposa, lo cual hizo circular un rumor de que habían sido envenenados. Fue
declarado Benemérito
de la Patria y su nombre fue inscrito con letras de oro en la Cámara de Diputados. En
1925 sus restos descansaron en la Columna de la Independencia, del Paseo de la
Reforma, en la Ciudad de México y el 30 de mayo de 2010, trasladados al
Castillo de Chapultepec (Museo Nacional de Historia) para su conservación,
análisis, autentificación y exhibición durante los festejos del bicentenario de
la independencia, al final del cual regresaron al monumento ya mencionado.
Honores
La capital del estado de
Guerrero, Chilpancingo, lleva el representativo apellido de este hombre reconociéndolo,
no solo a él sino a toda su familia, por su apoyo al movimiento
independentista. También las ciudades de Valle de Bravo en el Estado de México
y Tulancingo de Bravo en el estado de Hidalgo, Palmar de Bravo en el Estado de
Puebla y, en el Estado de Veracruz, la Heroica Ciudad de Coscomatepec de Bravo
y Medellín de Bravo están dedicadas a su memoria y como reconocimiento a sus
altas virtudes y patriotismo.
Como dato curioso cada
noche del 15 de septiembre el Presidente de México recibe la bandera de México
de una escolta de cadetes en Palacio Nacional, bajo el cuadro de Nicolás Bravo
perdonando a los españoles condenados, obra de Natal Pesado.
Fuente:
https://es.wikipedia.org/wiki/Nicol%C3%A1s_Bravo


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