Franz Liszt
El primer antepasado masculino
conocido de Franz Liszt es su bisabuelo, Sebastian List, que fue uno de los
miles de siervos germano-parlantes emigrantes que entraron en Hungría desde
Baja Austria en la primera mitad del siglo XVIII. Falleció en 1793 en Rajka (Condado
de Moson), a la edad de 90 años. El abuelo de Liszt fue capataz en varias
fincas de la Casa de Esterházy, sabía tocar el piano, el violín y el órgano. El clan
Liszt se dispersó por toda Austria
y Hungría y sus miembros
fueron perdiendo contacto unos con otros.
Adam Liszt adaptó el apellido
familiar List al magiar para facilitar su pronunciación a los húngaros. El
padre de Adam, Georg, adoptó el cambio de ortografía a finales de su vida,
después de que su nieto lo hiciera famoso.
Primeros años
Franz Liszt nació el 22 de octubre
de 1811 y fue el único hijo de Adam Liszt y Maria Anna Liszt (Langer, en su
soltería). Su lugar de nacimiento, el pueblo de Raiding (Condado de Sopron),
pertenecía en su momento al Reino de Hungría. El idioma local de Raiding, que
ahora se encuentra en el estado austriaco de Burgenland, era el alemán. Así,
tanto en su familia como en la escuela a la que iba Liszt únicamente se hablaba
dicho idioma. Solo una minoría hablaba húngaro y en asuntos oficiales se
utilizaba el latín. Más tarde, Liszt aprendió algo de húngaro en la década de
1870, cuando la población fue obligada a aprenderlo, pero su nivel era muy
pobre. Sin embargo, hablaba con fluidez alemán, francés e italiano y algo de
inglés.
El padre de Liszt, como amante de la
música y miembro de la Society of Dilettanti, tocaba el piano, el violín, el
violonchelo y la guitarra. Trabajó al servicio de Nicolás II de Esterházy y
conoció personalmente a Joseph Haydn, Johann Nepomuk Hummel y Ludwig van
Beethoven, e incluso actuaba de vez en cuando con los dos primeros en la
capilla real. A la edad de seis años, Franz Liszt
comenzó a escuchar con atención a su padre tocar el piano, al tiempo que mostraba
interés por la música sacra y la música romaní. Adam conocía la capacidad
musical de su hijo y a los siete años le impartió su primera clase de piano.
Franz comenzó a componer de manera elemental cuando tenía ocho años, en 1819, y
a hacer improvisaciones. Ese mismo año realizó su primera actuación como
pianista. En octubre y noviembre de 1820, a la edad de nueve años, apareció en
conciertos en Sopron y Bratislava. Su padre consiguió que Franz fuera
presentado ante la Corte de la Casa de Esterházy como niño prodigio.
En el Städtischen Preßburger Zeitung
del 28 de noviembre de 1820 se decía: El pasado domingo, el 26 de este mes, al mediodía, tuvo
Franz Liszt, de nueve años de edad, la posibilidad de presentarse como pianista
ante una concurrida reunión de la alta aristocracia local y de muchos
autoproclamados artistas en la casa del ilustre conde Michael Esterházy. La
extraordinaria destreza de este joven artista, así como su rapidez y facilidad
para leer las piezas más complicadas de un vistazo mientras se las iban
colocando, causó una verdadera admiración.
Adam consiguió fondos de la nobleza para
la educación de su hijo en Viena a manos de Karl Czerny, discípulo de Beethoven
y Hummel. Franz también estudió composición con Antonio Salieri en la época en
la que fue director musical en la corte vienesa. Adam había intentado
previamente que Hummel fuese profesor de Franz, pero los honorarios de este
eran demasiado altos para la familia Liszt. Por el contrario, Czerny aceptó dar
a Liszt clases diarias de forma gratuita. Su debut en público en Viena tuvo
lugar el 1 de diciembre de 1822, en un concierto en el Landständischer Saal,
que fue un gran éxito. Fue recibido en los círculos aristocráticos de Austria y
Hungría y también se reunió con Beethoven y Schubert. En la primavera de 1823,
Adam pidió al príncipe Esterházy que prolongara el permiso de ausencia de un
año que tenía durante dos años más. Ante la negativa del príncipe, dejó de
estar bajo su servicio. A finales de abril, la familia regresó a Hungría por
última vez porque Adam quería presumir por su brillante hijo ante sus
compatriotas en varios conciertos que tuvieron lugar en Pest. A finales de
mayo, la familia regresó de nuevo a Viena.
Hacia finales de 1823 o principios de
1824, se publicó la primera composición de Liszt, una Variación sobre un vals
de Diabelli (ahora S.147), que era la variación número 24 de la parte II del
Vaterländischer Künstlerverein. Esta antología, realizada por encargo de Anton
Diabelli, estaba formada por cincuenta variaciones sobre su vals, compuestas
por cincuenta compositores diferentes (en la segunda parte). La Parte I está
formada por treinta y tres variaciones de Beethoven sobre el mismo tema, que
son conocidas como Variaciones Diabelli, Op. 120.
Niño prodigio
El 20 de septiembre de 1823, la familia
Liszt abandonó Viena para dirigirse a París. Por el camino, Liszt dio
conciertos en Múnich, Augsburgo, Stuttgart y Estrasburgo para su sustento y el
de su familia. En Miesich se consideraba que poseía un talento similar al de
Wolfgang Amadeus Mozart cuando era niño. Finalmente, el 11 de diciembre de
1823, la familia llegó a París. Al día siguiente, Adam Liszt junto con su hijo
fue al conservatorio de la ciudad, esperando que el niño fuera aceptado como
estudiante. Luigi Cherubini, director del centro, les dijo que, de acuerdo con
una nueva norma que él mismo había instaurado, sólo se permitía estudiar en el
Conservatorio de París a ciudadanos franceses. Por tanto, Adam Liszt se
convirtió en el maestro de piano de su hijo. Franz practicaba con escalas y
estudios con un metrónomo y también interpretaba una serie de fugas de Johann
Sebastian Bach todos los días, transponiéndolas a diferentes tonalidades.
Liszt aprendió francés de forma rápida y
se convirtió en su idioma principal. Adquirió un piano fabricado por Sébastien
Érard, dotado con el sistema de «doble escape», un mecanismo entonces pionero.
Interpretó en círculos privados y dio conciertos el 7 de marzo y 12 de abril de
1824, en el Theâtre italienne, de tal manera que su popularidad aumentó
rápidamente. Era muy conocido en París como petit Liszt («pequeño Liszt»). En
1824, 1825 y 1827, visitó Inglaterra junto con su padre, donde era conocido
como «maestro Liszt».
Desde 1824, Liszt estudió composición con
Anton Reicha y Ferdinando Paër. De las cartas de Adam Liszt se sabe que su hijo
había compuesto varios conciertos, sonatas, obras de música de cámara y muchas
obras más. Mientras que casi todas ellas se han perdido, se publicaron algunas
obras para piano de 1824. Estas piezas fueron escritas en el estilo común de la
escuela vienesa de la época. Había tomado las obras de su antiguo maestro
Czerny como modelo, que más tarde los virtuosos rivales de Liszt Sigismund
Thalberg y Theodor Döhler también emularon. La respuesta a estas primeras
obras fue desalentadora. En la primavera de 1824, con la ayuda de Paër, Liszt
comenzó a componer una ópera, Don Sanche, ou Le château de l'amour (Don Sancho,
o el castillo del amor). Dirigida por Rodolphe Kreutzer y con Adolphe Nourrit
interpretando el papel de Don Sanche, la ópera se estrenó el 17 de octubre de
1825 en la Académie Royale de Musique, pero sin éxito. Liszt después se sintió
atraído en una dirección diferente. Empezó a perder el interés por la música y
pasaba mucho tiempo con las ideas religiosas. Sin embargo, fue obligado por su
padre para seguir dando conciertos. En 1826, en Marsella, empezó a componer
estudios originales. Planeó componer cuarenta y ocho piezas, pero solo doce
fueron realizadas y publicadas como su opus 6.
En el verano de 1827, Liszt enfermó. Adam
Liszt fue con su hijo a Boulogne-sur-Mer, una ciudad balneario junto al Canal
de la Mancha. Mientras Liszt se estaba recuperando, su padre cayó enfermo de
tifus y falleció el 28 de agosto de ese mismo año. Fue enterrado en Boulogne y
Franz nunca visitó su tumba.
Con la muerte de su padre, la carrera
concertística de Liszt como niño prodigio terminó. Años más tarde, el propio
compositor tendría siempre una actitud escéptica con respecto a su carrera como
niño prodigio. Si bien había ganado mucho dinero y un nombre destacado, no
había tenido oportunidad de desarrollar su educación en general. Suplió esta
carencia mediante la lectura intensa. A partir de la década de 1830, comenzó a
leer vorazmente y para el momento de su muerte, en 1886, había adquirido varios
miles de libros. Escribió a Lina Ramann, en marzo de 1880, sobre su obra
compositiva como niño prodigio, afirmando que nada había conseguido porque no
había nada en ella. Según creía, tanto para jóvenes como para viejos
compositores siempre era mejor que los manuscritos se perdieran.
Adolescencia en París
Después de la muerte de su padre, Liszt
regresó a París y, durante los siguientes cinco años, vivió con su madre en un
pequeño apartamento. Renunció a viajar y, para ganar dinero, comenzó a impartir
clases de piano y composición, a menudo desde primeras horas de la mañana hasta
la noche. Sus alumnos estaban dispersos por toda la ciudad y, a menudo, tenía
que recorrer largas distancias para visitarlos. Debido a ello, en ocasiones el
compositor se sentía inseguro y también adquirió el hábito de fumar y beber,
hábitos que lo acompañarían durante toda su vida.
Al año siguiente, se enamoró de una de sus
alumnas, Caroline de Saint-Cricq, la hija del que a la sazón era ministro de
comercio de Carlos X. Sin embargo, su padre insistió en que el romance no
fructificara. Liszt volvió a caer enfermo (incluso se llegó a publicar una nota
necrológica en un periódico de París) y sufrió un largo periodo de dudas
religiosas y pesimismo. Volvió a declarar su deseo de unirse a la Iglesia
católica, pero fue disuadido, esta vez por su madre. Tenía muchas discusiones
con Félicité Robert de Lamennais, que actuaba como su padre espiritual, y
también con Chrétien Urhan, un violinista de origen alemán, que lo introdujo en
el sansimonismo. Urhan también escribió música que era anti-clásica y muy
subjetiva, con títulos como Elle et moi, La Salvation angélique y Les Regrets,
y pudieron estimular los gustos del joven Liszt por el Romanticismo musical.
Igualmente importante para él fue la seria defensa que hizo Urhan de Franz
Schubert, que pudo haber estimulado su propia devoción a lo largo de su vida
por la música del compositor vienés.
Durante ese periodo, el compositor leyó
mucho para paliar las carencias en su educación en general y pronto entabló
contacto con muchos de los autores y artistas destacados de la época,
incluyendo a Victor Hugo, Alphonse de Lamartine y Heinrich Heine. No compuso
prácticamente nada en esos años. Sin embargo, la Revolución de julio de 1830 le
inspiró para esbozar una sinfonía revolucionaria basada en los sucesos de esos
«tres días gloriosos» y tomó un gran interés en los acontecimientos que lo
rodearon. Conoció a Hector Berlioz el 4 de diciembre de 1830, el día después
del estreno de la Sinfonía fantástica. La música de Berlioz causó una fuerte
impresión en él, especialmente después, cuando escribió composiciones para
orquesta. También heredó de Berlioz la cualidad «diabólica» de muchas de sus
obras.
Influencia de Paganini
Una interpretación de Niccolò Paganini con
el violín inspiró a Liszt para convertirse en un gran virtuoso del piano.
Tras asistir a un concierto de Niccolò
Paganini el 20 de abril de 1832 a beneficio de las víctimas de la epidemia de
cólera en París, Liszt tomó la determinación de convertirse en un gran
virtuoso del piano, como lo era Paganini del violín. La ciudad se había
convertido en el nexo de las actividades pianísticas, con docenas de pianistas
dedicados a la perfección de la técnica al teclado. Algunos, como Sigismund
Thalberg y Alexander Dreyschock, centrados en los aspectos específicos de la
técnica (por ejemplo, el «efecto tres manos» y octavas, respectivamente).
Aunque esta escuela de interpretación pianística fue llamada «trapecio
volante», esta generación de pianistas también resolvió algunos de los
problemas más difíciles de la técnica del instrumento, aumentando el nivel
general de interpretación a cotas inimaginables anteriormente. La fuerza y
capacidad de Liszt de destacar en este grupo se encontraba en el dominio de
todos los aspectos de la técnica pianística cultivados por separado y con
asiduidad por sus rivales.
Liszt pasó años estudiando las
posibilidades del piano del mismo modo que Beethoven lo había hecho en su
juventud, pero con un piano mucho más moderno y que evolucionaba año tras año,
sobre todo gracias a la investigación que el fabricante Érard dedicaba al
instrumento con la colaboración de pianistas y músicos de relieve, como el
propio Franz.
En 1833, realizó transcripciones de varias
obras de Berlioz, incluyendo la Sinfonía fantástica. Su principal motivo para
hacerlo fue, especialmente con la Sinfonía, ayudar al empobrecido Berlioz, cuya
sinfonía permanecía desconocida y sin publicar. Liszt asumió los gastos de la
publicación de la transcripción y la interpretó varias veces para ayudar a popularizar
la partitura original. También entabló amistad con un tercer compositor que lo
influyó, Frédéric Chopin; bajo su influencia, el lado poético y romántico de Liszt
comenzó a desarrollarse. En esa época, compuso varias obras o piezas basadas
en otras de Paganini, como los Grandes Études de Paganini S. 140 (1838-1839) o
Grande Fantaisie de bravoure sur La Clochette S.420 (1832-1834).
En París, conoció a otro gran maestro del
piano, Sigismund Thalberg. Liszt convenció a una de sus admiradoras, la
princesa Belgiojoso, para que apadrinara un duelo pianístico entre los dos
principales intérpretes del momento. El 31 de marzo de 1837, ante un público de
entendidos, tuvo lugar el duelo y la princesa Belgiojoso sentenció que
«Thalberg es el primer pianista del mundo, Liszt es único». Aunque los críticos
de la época dijeron que el encuentro se había saldado con «dos ganadores y
ningún perdedor», Alan Walker afirma que en realidad el vencedor del duelo fue
Liszt.
Relación con la condesa Marie d'Agoult
Liszt mantuvo una relación estable con la
condesa Marie d'Agoult entre 1833 y 1844, con la que tuvo dos hijas (Blandina
Rachel y Cósima Francesca Gaetana, que llegaría a ser la esposa de Hans von
Bülow primero y luego de Richard Wagner) y un hijo (Daniel). Además, a finales
de abril de 1834 conoció a Félicité Robert de Lamennais. Bajo la influencia de
ambos, la producción creativa de Liszt explotó. Ese mismo año debutó como
compositor maduro y original con sus composiciones para piano Harmonies poétiques
et religieuses y el conjunto de tres Apparitions. Estas fueron todas las obras
poéticas que contrastaban fuertemente con las fantasías que había escrito
anteriormente.
En 1835, la condesa abandonó a su marido y
su familia para unirse a Liszt en Ginebra; su hija Blandina nació allí el 18 de
diciembre. Liszt impartió clases en el recién fundado Conservatorio de Ginebra,
escribió un manual de técnica de piano (que más tarde se perdió) y contribuyó
escribiendo ensayos para la Revue et gazette musicale de París. En estos
ensayos, defendió la mejora de la condición del artista desde funcionario a
miembro respetado de la comunidad.
Durante los siguientes cuatro años, el
compositor y la condesa vivieron juntos, principalmente en Suiza e Italia, donde
nació su hija Cósima en la ciudad de Como, y realizaron visitas ocasionales a
París. El 9 de mayo de 1839, nació el único hijo el matrimonio, Daniel, pero
ese otoño las relaciones entre ambos se volvieron tensas. Liszt oyó que los
planes para el monumento en honor a Beethoven en Bonn estaban en peligro por la
falta de fondos y prometió su apoyo. Hacerlo significaba su vuelta a la vida de
giras como virtuoso. La condesa volvió a París con sus hijos, mientras que el
pianista dio seis conciertos en Viena y después realizó una gira por Hungría.
Entre 1840 y 1847, Liszt decidió hacer
giras de conciertos por Europa. Además, en 1840 inventó el recital de piano tal
y como se conoce hoy en día, y empezó también a desarrollar vagamente su faceta
como director de orquesta. Sus viajes le llevaron a conocer prácticamente toda
Europa, llegando a ciudades tan distantes como Sevilla, Valencia y Moscú. Pasó
las vacaciones con la condesa y sus hijos en la isla de Nonnenwerth en el Rin
en los veranos de 1841 y 1843. En la primavera de 1844, la pareja se separó
definitivamente. Ese fue el periodo como pianista de conciertos más brillante
de Liszt: recibió honores y fue adulado por todos los sitios por los que pasó.
Dado que el pianista aparecía tres o cuatro veces a la semana en conciertos, se
podría suponer que se presentó en público más de un millar de veces durante
este periodo de ocho años. Además, su gran fama como pianista, que mantendría
mucho después de que se retirara oficialmente de los escenarios, se basó
principalmente en sus logros durante esta época.
Después de 1842, la «Lisztomanía» recorrió
toda Europa. La acogida que Liszt obtenía como resultado era cercana a la
histeria colectiva. Las mujeres se peleaban por sus pañuelos de seda y guantes
de terciopelo, que hacían trizas, como recuerdos. Ayudaba a fomentar este
ambiente la personalidad magnética del artista y su presencia en el escenario.
Muchos de los testigos declararon más tarde que la forma de interpretar del
pianista elevó el estado de ánimo de los asistentes a un nivel de éxtasis
místico.
También contribuyó al aumento de su
reputación el hecho de que el pianista donara gran parte de sus ingresos a la
caridad y causas humanitarias. De hecho, Liszt había ganado tanto dinero
durante sus más de cuarenta años que prácticamente todos sus honorarios de
interpretaciones a partir de 1857 estuvieron destinados a fines caritativos. Si
bien su colaboración para la construcción del monumento a Beethoven y la
Escuela Nacional de Música húngara son bien conocidos, también realizó
generosas donaciones al fondo de construcción de la catedral de Colonia, el
establecimiento de un gymnasium en Dortmund y la construcción de la iglesia
Leopold en Pest. También hizo donaciones privadas a los hospitales, escuelas y
organizaciones benéficas, como la del Fondo de Pensiones de Músicos de Leipzig.
Cuando se enteró del gran incendio de Hamburgo, que duró tres días en mayo de
1842 y destruyó gran parte de la ciudad, dio conciertos en ayuda de los miles
de personas sin hogar de la ciudad.
En febrero de 1847, Liszt actuó en Kiev.
Allí conoció a la princesa Carolyne zu Sayn-Wittgenstein, que permaneció junto
a él durante la mayor parte del resto de su vida. Ella lo convenció para
concentrarse en la composición, lo que significaba renunciar a su carrera como
viajante virtuoso. Después de una gira por los Balcanes, Turquía y Rusia ese
verano, Liszt dio su último concierto de pago en Elizavetgrad en septiembre.
Pasó el invierno con la princesa en su finca en Woronince. Al retirarse del
circuito de conciertos a los treinta y cinco años, cuando aún estaba en la
cúspide de su carrera, Liszt logró mantener sin tacha la leyenda de su forma de
tocar.
Al año siguiente, Liszt aceptó una
invitación de larga duración de la Gran Duquesa María Pávlovna de Rusia para
establecerse en Weimar, donde había sido nombrado maestro de capilla
extraordinario en 1842, permaneciendo allí hasta 1861. Durante este periodo,
ejerció como director de orquesta en los conciertos de la corte y en ocasiones
especiales en el teatro. Dio clases a varios pianistas, entre ellos el gran
virtuoso Hans von Bülow, que se casó con su hija Cósima en 1857 (años después,
esta se casaría en segundas nupcias con Richard Wagner). También escribió
artículos en defensa de Berlioz y Wagner. Por último, Liszt tuvo tiempo
suficiente para componer y durante los siguientes doce años revisó o produjo
las piezas orquestales y corales sobre la que recae principalmente su
reputación como compositor. Sus esfuerzos a favor de Wagner, que entonces estaba
exiliado en Suiza, culminaron con el estreno de Lohengrin en 1850.
La princesa Carolyne vivió durante estos
años en Weimar con Liszt y estuvo a punto de casarse con el compositor en 1861.
Ambos eran católicos y quisieron contraer matrimonio y regularizar, así, su
situación; sin embargo, ella había estado casada anteriormente y su marido
todavía estaba vivo, por lo que tuvo que convencer a las autoridades
eclesiásticas de que su matrimonio con él no había sido válido. Después de un
intrincado proceso, en septiembre de 1860 les concedieron el permiso para
contraer matrimonio. La pareja planeó casarse en Roma, para el quincuagésimo
cumpleaños del compositor, el 22 de octubre de 1861. Liszt llegó a Roma el día
anterior, pero el matrimonio no se pudo celebrar ya que, al parecer, el marido
de la princesa y el zar de Rusia, Alejandro II, habían conseguido anular el
permiso del Vaticano que permitía el matrimonio.
En los años en Weimar, Liszt se centró en
desarrollar su faceta compositiva y de esta época destacan, entre otras, su
Sonata en si menor para piano, doce de sus Poemas sinfónicos, su Missa
Solemnis, la Fantasía y fuga sobre el motivo BACH y la revisión y edición final
de numerosas obras, como los Estudios de ejecución trascendental o sus
conciertos para piano y orquesta n.º 1 y n.º 2.
La década de 1860 fue un periodo de
grandes catástrofes en la vida privada del compositor. El 13 de diciembre de
1859, falleció su hijo Daniel y el 11 de septiembre de 1862, su hija Blandina
también murió. En cartas posteriores a sus amigos, anunciaba que se retiraría a
una vida solitaria. La encontró en el monasterio de la virgen del Rosario, a
las afueras de Roma, donde estableció su residencia en un pequeño y espartano
apartamento el 20 de junio de 1863, uniéndose a la Orden Franciscana el 23 de
junio de 1857.
El 25 de abril de 1865 recibió la tonsura
de manos del cardenal Hohenlohe, por lo que en ocasiones fue llamado Abbé
Liszt. Recibió las cuatro órdenes menores el 31 de julio del mismo año:
ostiario, lector, exorcista y acólito. El 14 de agosto de 1879 se hizo honorario
del canónigo de Albano. El título de «abbé», el equivalente en francés de
«padre», recuerda a un título de cortesía del siglo XVIII, con el que se
denominaba con frecuencia a los hombres que habían recibido las órdenes
menores; Liszt nunca fue ordenado sacerdote.
En algunas ocasiones, Liszt formó parte de
la vida musical de Roma. El 26 de marzo de 1863, en un concierto en el Palazzo
Altieri, dirigió un programa de música sacra, donde se interpretaron el
«Seligkeiten» de su Christus-Oratorio y su Cantico del Sol di Francesco
d'Assisi, así como el Die Schöpfung de Joseph Haydn y obras de Johann Sebastian
Bach, Ludwig van Beethoven, Jommelli, Felix Mendelssohn y Giovanni Pierluigi da
Palestrina. El 4 de enero de 1866, Liszt dirigió el «Stabat mater» de su
Christus-Oratorio y el 26 de febrero su Sinfonía Dante. Hubo varias ocasiones
más de índole similar, pero en comparación con la duración de su estancia en
Roma, fueron excepciones.
Triple vida
En las décadas de 1860 y 1870, Liszt pasó
la mayor parte de su tiempo componiendo obras corales e impartiendo clases
gratuitas a un grupo muy selecto de músicos, entre los que se encontraban Moriz
Rosenthal, Sophie Menter, Eugen d'Albert o Emil von Sauer. A pesar del
extendido rumor, Isaac Albéniz nunca fue alumno de Liszt; ni siquiera llegaron
a conocerse.
Liszt fue invitado de nuevo a Weimar en
1869, para dar clases magistrales de piano. Dos años más tarde, se le pidió que
hiciera lo mismo en Budapest en la Academia de Música. Desde entonces y hasta
el final de su vida, hizo viajes regulares entre Roma, Weimar y Budapest,
continuando lo que él llamó su «trifurquée vie» o triple vida. Se estima que
Liszt viajó al menos 6500 kilómetros por año durante este periodo de su vida
—una cantidad excepcional, dada su avanzada edad y los rigores de la carretera
y el ferrocarril en la década de 1870—.
Durante su intensa vida de viajes, realizó
sus últimos conciertos y se dedicó a la composición de sus últimas obras, que
ya en esta época se caracterizaban por un estilo atonal muy alejado de sus
primeras composiciones clásicas. Destacan como obras representativas de este
periodo Nuages gris o la Bagatela sin tonalidad.
Últimos años
El 2 de julio de 1881 Liszt se cayó por
las escaleras del hotel en el que se hospedaba en Weimar. Aunque sus amigos y
colegas se dieron cuenta de la hinchazón que tenía en pies y piernas cuando
había llegado a la ciudad el mes anterior, el compositor había gozado
razonablemente de buena salud hasta ese momento, y su cuerpo conservaba la
esbeltez y flexibilidad de años anteriores. El accidente, que lo inmovilizó
durante ocho semanas, cambió su estado. Se manifestaron una serie de dolencias:
hidropesía, asma, insomnio, una catarata en el ojo izquierdo y una enfermedad
cardíaca crónica, que contribuyó finalmente a la muerte de Liszt. Poco a poco,
su estado de ánimo decayó y lo invadieron sentimientos de desolación,
desesperación y muerte, a los que dio expresión en sus obras de este periodo.
Como le dijo a Lina Ramann, «llevo una profunda tristeza en el corazón que de
vez en cuando debe estallar en sonido».
Falleció en Bayreuth el 31 de julio de
1886, a la edad de setenta y cuatro años. La causa oficial de su muerte fue la
neumonía que podría haber contraído durante el Festival de Bayreuth, organizado
por su hija Cósima. Se ha especulado con la posibilidad de que una negligencia
médica pudiera haber desempeñado un papel directo en la muerte de Liszt.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Franz_Liszt
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