Augusto Pinochet
Augusto
Pinochet nació en Valparaíso el 25 de noviembre de 1915.
Fue el primero de los seis hijos del matrimonio Pinochet y
Ugarte
A
los cuatro años de edad fue atropellado por un coche tirado por caballos,
pasándole una rueda por su muslo izquierdo. Producto de lo anterior
es trasladado al Hospital de San Agustín
(demolido a causa del terremoto de 1985) en donde lo dieron de alta
diagnosticándole solo machucones y rasguños. Ocho meses más tarde comenzó a
sufrir intensos dolores e inflamación en su rodilla. Su madre lo llevó al
Hospital Alemán, ubicado en el cerro Alegre, en donde los médicos de la época
le diagnosticaron tumor blanco, indicándole que le amputarían la pierna, agregando
que si no se hacía
eso la infección
entraría
en sus huesos y se convertiría
en tuberculosís
generalizada. Sin embargo, el arribo al
hospital de un especialista alemán
desde Buenos Aires permitió
cambiar el diagnóstico por el de hidroartrosis, a lo que le recomendó tomar sol, de manera que
no fue necesaria la amputación.
Con su familia se trasladó al campo que tenían
cerca de San Felipe y allí
lo pusieron durante varios días,
dos horas diarias con la pierna al sol. A los tres meses estaba totalmente
recuperado.
Hasta
los seis años vivió en una propiedad frente a la Plaza O'Higgins, en
Valparaíso, la que más tarde sería demolida para levantar allí el edificio
donde actualmente está emplazado el Congreso Nacional.
Inició
sus estudios primarios en su ciudad natal, en 1920, a los cinco años en el
colegio Sara Videla —dónde permaneció dos años—, y en el Seminario San
Rafael, que por una mala conducta, fue expulsado hacia fines de 1924. Luego, en
1925, con diez años,
y tras un traslado de su familia a Quillota, ingresó al Instituto Rafael Ariztía (Hermanos Maristas) de
esa comuna. Al cabo de dos años regresó a Valparaíso siendo matriculado en
el Colegio de los Padres Franceses, el cual dejaría en 1930 para postular a
la Escuela Militar al año
siguiente.
En
su etapa escolar fue un alumno regular. Se realizaba bien con
materias humanísticas,
en música,
idioma extranjero (francés)
y artes manuales, y obtenía
bajo rendimiento en ramos particulares como matemáticas y/o ciencias. A pesar
de aquello, un año obtuvo el premio al mejor promedio en matemáticas.
En
1948, ingresó a la Academia de Guerra pero tuvo que postergar sus estudios
luego de ser delegado por el jefe de la zona de emergencia en el centro
carbonífero de Schwager, en la cuenca minera de Lota y Coronel, cumpliendo una
misión de servicio. A su regreso, en 1949, se especializó en geografía militar y geopolítica.
En
1953, con la tesis Síntesis geográfica de Chile, Argentina, Bolivia y Perú,
obtuvo el grado de bachiller, con el cual ingresó a la Escuela de Derecho de la
Universidad de Chile.
Cuando
ejerció como jefe de Estado, pese a entender el idioma inglés, contrató los
servicios de un profesor de inglés, para profundizarse en esa lengua, y que le
enseñaba personalmente en el Palacio de La Moneda. Así también, al momento de la crisis
económica
en Chile de 1982, tomaría
clases de economía,
siendo alumno de Sergio de Castro y Miguel Kast.
Pinochet
comenzó una relación con María Lucía Hiriart Rodríguez, hija de Osvaldo Hiriart
Corvalán,
abogado y político
radical que se desempeñó
en Chile como senador y ministro del Interior. La conoció en la Escuela de
Infantería de San Bernardo en 1937. Luego de cinco años de noviazgo, el 11 de
abril de 1942, Pinochet pidió
la mano de Hiriart, pese a la oposición de sus padres, producto
de la carrera militar del novio, que por entonces estaba alejada de los altos
estratos sociales, y por el origen de clase media de Pinochet.
A pesar de ello, contrajeron matrimonio civil el 29 de enero, y religioso el 30
de enero de 1943, en la Iglesia de los Sagrados
Corazones, de Santiago, en una ceremonia oficiada
por el monseñor Augusto Salinas, que entonces se desempeñaba como obispo
auxiliar de la comuna.
Entre
los invitados a la celebración de la boda, estuvieron el entonces presidente de
la República Juan Antonio Ríos y la primera dama Marta Ide Pereira, quienes
eran amigos de la familia Hiriart. La luna de miel de la
pareja transcurrió
en un pequeño
chalet que arrendaron en Quilpué,
Viña
del Mar —donde
vivían
los padres del novio—
y en el fundo 'El Tapiche', ubicado en Talca, desolados
porque la declaración de guerra del gobierno chileno a Japón, truncó las intenciones
que tenían de viajar a Buenos Aires y Río de Janeiro. El
matrimonio pudo comenzar su vida en una casa propia que Pinochet había adquirido con un préstamo hipotecario. De esta relación
nacieron cinco hijos: Inés
Lucía,
Augusto, María
Verónica,
Marco Antonio y Jacqueline. Durante su régimen, Pinochet designó como alcalde de la comuna
de Pencahue a su cuñado,
el agricultor Osvaldo Hiriart Rodríguez.
Los
nietos del matrimonio Pinochet-Hiriart han sido productores audiovisuales,
campeones sudamericanos de Jiu Jitsu, relacionadores públicos y corredores de
propiedades. También han creado sociedades en empresas inmobiliarias y de
inversiones. Entre los más destacados
se encuentran: Augusto Pinochet Molina, excapitán de Ejército, que después
formaría varios movimientos políticos pinochetistas, siendo el más sobresaliente
Fuerza Nacional (FN) y, Rodrigo García Pinochet, que fue el que
estuvo en el atentado que sufrió su abuelo en 1986. En las elecciones
parlamentarias de 2013 intentó ser candidato a diputado, pero declinó su
postulación.
Lucía
Hiriart fue determinante en la vida de Pinochet. La influencia de su esposa
jugó un papel clave en su decisión de liderar el golpe militar en septiembre de
1973. Durante su régimen, ella fue una
importante asesora y defensora de su política
y utilizó
su posición
para el desarrollo de su poder personal.
Pinochet
durante la Parada Militar de 1971.
Salvador
Allende fue elegido presidente de Chile por el Congreso Nacional, el 24 de
octubre de 1970, luego de haber obtenido la mayoría de votos en la elección del
4 de septiembre de ese año. El 22 de octubre, trece días antes de asumir el
cargo, el comandante en jefe del Ejército, el general René Schneider, fue
baleado tras un fallido intento de secuestro por sectores de extrema derecha,
vinculados con la CIA estadounidense, cuyo propósito era evitar la elección de
Allende por el Congreso. Schneider falleció tres días después del atentado, siendo
sustituido por el general Carlos Prats. Después
de los funerales, Pinochet aceptó
el cargo de comandante general de la Guarnición de Ejército de Santiago,
ofrecido por Allende. Prats y Pinochet llegarían a establecer una relación muy cercana. El primero
lo consideraba un soldado apolítico
y profesional, por lo que Pinochet fue uno de sus más cercanos colaboradores.
Para varios generales, Pinochet pasó a ser considerado el segundo al mando
después de Prats.
En
noviembre de 1971 Pinochet fue designado representante de la delegación de
Fidel Castro, quien estuvo de visita en Chile durante veintitrés días. En enero
del año siguiente fue ascendido a jefe del Estado Mayor del ejército, el
segundo cargo en importancia de la institución.
La
férrea y creciente oposición al gobierno de la Unidad Popular (UP) conllevó el
29 de junio de 1973 a una sublevación militar conocida como el «tanquetazo»,
protagonizada por el Regimiento Blindado N° 2 liderado por el teniente coronel
Roberto Souper. Pese a la muerte de veintidós civiles, la sublevación fue
sofocada por Prats y sus generales más cercanos: Augusto Pinochet, Guillermo
Pickering y Mario Sepúlveda. Según
algunos analistas políticos,
el «tanquetazo» fracasó principalmente por la
ausencia del apoyo del Regimiento de Infantería
N°
1 «Buin», que había sido aplacado estratégicamente por Pinochet.
Tras
el tanquetazo, el general Prats fue nombrado ministro de Defensa Nacional, lo
que generó un descontento en los altos rangos de las Fuerzas Armadas. El 21 de
agosto, un grupo de esposas de generales y oficiales de civil fueron a
manifestarse violentamente en su contra fuera de su casa, lo que sumado al escaso
apoyo de los demás generales provocó su renuncia dos días después. Prats le
propuso a Allende que su reemplazante fuera Augusto Pinochet, propuesta que el
presidente aceptó
ese mismo día,
por lo que asumió
así
Pinochet el cargo de comandante en jefe.
En
este mismo período, la Cámara de Diputados, liderada por la oposición a
Allende, emitió un acuerdo, sin calidad jurídica, que declaraba el "grave
quebrantamiento del orden constitucional y legal de la república".
Para entonces varios miembros de las Fuerzas Armadas ya estaban decididos a
realizar un golpe de Estado, liderado por el comandante de la Fuerza Aérea, Gustavo Leigh, y el
vicealmirante de la Armada, José
Toribio Merino. Además contaban con el apoyo de
la CIA y el gobierno estadounidense de Richard Nixon.
Para asegurar el éxito
del ataque, solo faltaba el apoyo de Augusto Pinochet, como comandante en jefe
del Ejército.
Sin embargo, hacia el 8 de septiembre de 1973, pese a la solicitud explícita del general Sergio
Arellano Stark, Pinochet aún no había dado una respuesta definitiva. A la
mañana del día siguiente asistió junto a otros generales a una reunión con
Allende, quien previendo un problema con las Fuerzas Armadas anunció su
decisión de realizar un plebiscito para salir de esta crisis política a través
de una vía democrática. Pese a lo anterior, ese mismo día Pinochet decidió
finalmente sumarse al golpe.
Golpe
de Estado de 1973
El
10 de septiembre de 1973, Pinochet envió a su esposa y a sus hijos más
pequeños, Marco Antonio y Jacqueline, a la Escuela de Alta Montaña, en el
sector de Río Blanco, comuna de Los Andes, situado muy cerca de la frontera con
Argentina. De este modo podrían huir al país vecino en caso de que el golpe de
Estado fracasara.
El
golpe de Estado se ejecutó al día siguiente, bajo la coordinación de Patricio
Carvajal. Durante toda la ofensiva militar al Palacio de La Moneda, Pinochet
estuvo en el Comando de Telecomunicaciones del ejército, desde donde los
golpistas se mantuvieron comunicados en todo momento.
Luego
de varias horas de enfrentamientos y bombardeos militares, La Moneda fue
finalmente asaltada y ocupada por las fuerzas armadas, momento en el que
Salvador Allende decidió suicidarse. Esa misma tarde se reunieron Augusto
Pinochet, comandante en jefe del ejército; José Toribio Merino, comandante en
jefe de la Armada; Gustavo Leigh, comandante en jefe de la fuerza aérea, y
César Mendoza, general director de Carabineros, para conformar la nueva Junta
Militar que asumió el control del país. Dicho organismo asumió el rol legislativo, en
reemplazo del Congreso Nacional, que fue disuelto por Decreto Ley N° 27, promulgado el 21 de
septiembre de 1973.
Dictadura
militar (1973-1990)
Augusto
Pinochet, como comandante en jefe de la rama más antigua de las fuerzas
armadas, asumió la presidencia de la Junta Militar de Gobierno. A partir de
órdenes dictadas a través de cadena nacional de radio y televisión, restringió
los derechos civiles y políticos, instauró el Estado de sitio y el toque de
queda, la ilegalidad de algunos partidos políticos y el receso de otros, la
censura a los medios de comunicación y, ordenó la detención de los máximos líderes de la Unidad
Popular, declarándola
ilegal. Durante gran parte de su
régimen, se practicaron detenciones arbitrarias, torturas y exilio, situaciones
que se han reconocido como violaciones sistemáticas a los derechos humanos.
De
acuerdo con lo dispuesto en el Decreto Ley n° 1, dictado a ese efecto, la Junta
Militar, conformada por los comandantes en jefe del Ejército, Armada, Fuerza
Aérea y el general director de Carabineros, asumió el gobierno de la República.
El mismo decreto garantizó el respeto de las atribuciones del Poder Judicial,
la Constitución Política y las leyes, en la medida en que la entonces situación
del país lo permitiera para el mejor cumplimiento de los postulados que en ella
se proponía.
Apenas
la Junta Militar logró hacerse con el poder ejecutivo, el 13 de septiembre de
1973 se dirigió al país con un comunicado formal en el que se definían los
lineamientos básicos de la nueva administración. El 12 de noviembre de
1973 se estableció
el ejercicio del poder legislativo mediante decretos con fuerza de leyes con la
firma de todos los miembros de la Junta (y la de los ministros respectivos, si
se estimaba conveniente). De igual forma, el poder
ejecutivo se llevó
a cabo a través
de decretos supremos y resoluciones con la firma del presidente de la Junta,
Augusto Pinochet, y la del ministro del ramo.
Como
se exigía que existiese una cabeza de gobierno visible, se estableció el 17 de
junio de 1974, mediante el Decreto Ley n° 527,97 que el presidente de la
Junta tendría
en sus manos el poder ejecutivo, con el cargo de jefe
supremo de la Nación, sin embargo esta
denominación
no oficial se mantuvo hasta el 17 de diciembre del mismo año, cuando mediante una
modificación
de dicho decreto fue nombrado con el título tradicional de
presidente de la República
por los demás
integrantes de la Junta Militar. Aunque la idea original
fue que la presidencia de la Junta sería
rotativa, este propósito
nunca se cumplió.
El poder que adquirió
Pinochet con este nombramiento fue enorme, tuvo la capacidad de nombrar y
remover a su arbitrio, ministros, subsecretarios, intendentes, gobernadores y
alcaldes. Su esposa, Lucía Hiriart, se convirtió consecuentemente en
primera dama, y adquirió
un destacado rol en la política
nacional como nueva presidenta de la fundación
CEMA Chile y creadora de la agrupación de mujeres Damas de Color, orientada a
las obras de caridad.
Pinochet
buscó legitimar su dictadura en 1978, por medio de un cuestionado plebiscito
nacional, el cual no se celebró en forma abierta ni transparente.
Dos años
después,
mediante un nuevo plebiscito, cuya legitimidad también es cuestionada,
se aprobó
la Constitución
de 1980 en reemplazo de la Constitución
de 1925, entre cuyas disposiciones se estableció
un período
presidencial de ocho años
de duración,
a partir del 11 de marzo del año siguiente.
Debido
aquello en 1981, por disposición transitoria de la Constitución de 1980, el
comandante en jefe del Ejército (Pinochet) dejó de integrar la Junta Militar y
pasó a ocupar la presidencia de la República plenamente.
A pesar de eso, la Junta Militar se mantuvo en sus funciones hasta el 11 de
marzo de 1990.
Políticas
de represión y derechos humanos
Apenas
iniciada la dictadura, la Junta Militar encabezada por Pinochet decretó un
toque de queda que perduraría hasta el 2 de enero de 1987.
Apoyado en la teoría
de la seguridad nacional, los militares consideraron que se encontraban en
medio de una guerra, no solo contra el marxismo y sus grupos armados, sino
también contra cualquiera que practicara una oposición al régimen.
Desde entonces, se comenzaron a desarrollar diversas políticas de represión, las que se manifestaron
sobre todo los primeros años,
con la creación
de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA), policía secreta bajo el mando
del general Manuel Contreras, que se dedicó sistemáticamente entre 1973 y 1977
a la persecución, secuestro, tortura y asesinato de los opositores al nuevo
régimen. La unidad de exterminio
más cruel de la organización fue la Brigada Lautaro, cuyos crímenes fueron
perpetrados con el conocimiento y consentimiento de Pinochet.
A lo anterior se sumaron masivas redadas, allanamientos y enfrentamientos
armados, así
como el exilio forzado y opcional de miles de personas al extranjero.
Durante
los meses restantes de 1973, se organizó la denominada Caravana de la Muerte,
una comitiva del Ejército de Chile a cargo del general Sergio Arellano Stark,
cuyo objetivo era recorrer el país para verificar y agilizar las ejecuciones
sumarias a los detenidos políticos de alta connotación detenidos en los
recintos militares. Mediante esta medida se fusiló e hizo desaparecer a
personas en Cauquenes, La Serena, Copiapó, Antofagasta, Pisagua, entre otras
localidades del país. Sus restos fueron lanzados al mar o enterrados en lugares
solo conocidos por los militares. Muchos de estos cuerpos jamás volvieron a
encontrarse y aún se les considera detenidos desaparecidos.
El
30 de septiembre de 1974 el general Carlos Prats fue asesinado junto a su
esposa en Buenos Aires, ciudad a la que habían huido pocos días después del
golpe de Estado. Una investigación judicial realizada por
la jueza argentina María
Servini de Cubría
y el magistrado chileno Alejandro Solís, estableció que el crimen había sido
ordenado por Augusto Pinochet, quien, sin embargo, nunca fue condenado.
Otra
autoridad del gobierno de Salvador Allende asesinada durante la dictadura fue
el exministro de Relaciones Exteriores, Orlando Letelier, quien, como Prats,
murió por un coche bomba junto a la activista política Ronni Moffitt, el 21 de
septiembre de 1976 en Washington D. C. Por este crimen fueron condenadas varias
personas, entre ellas Michael Townley, agente de la CIA, muy cercano a la DINA;
Manuel Contreras y el brigadier Pedro Espinoza. Varios años más tarde, se determinó que el mismo Pinochet dio
la orden de asesinato.
Durante
el período de la dictadura militar se realizaron profundas reformas económicas
que convirtieron a Chile en uno de los pioneros del neoliberalismo económico
que comenzó a asentarse en la década de 1980. Para la formulación de este nuevo
modelo, Pinochet confió en los denominados Chicago Boys, un grupo de
economistas educados en la Universidad de Chicago bajo la dirección del
economista conservador y premio Nobel de Economía, el estadounidense Milton
Friedman, quien posteriormente se refirió a estas reformas como el «milagro de
Chile».
Por
otra parte, también se aumentaron los gastos en Defensa, los salarios y los
beneficios para las fuerzas armadas y los servicios secretos. Una ley determinó
que el 10 % de las utilidades anuales, producto de las exportaciones de cobre,
se destinaría a la compra de armas.
El
boom continuó durante cinco años, hasta detenerse drásticamente con la crisis económica
de 1982, la más trágica en el país desde la Gran Depresión en los años treinta.
Esta crisis se debió a una recesión mundial en 1980, que afectó fuertemente a
la economía nacional, la cual había empezado a depender en exceso del mercado
exterior. A lo anterior se sumó
el excesivo endeudamiento privado y la fijación
del dólar
estadounidense a 39 pesos chilenos de la época.
La disminución
del PIB en un 14,3 % obligó
a las autoridades a devaluar el peso en un 18 %, a intervenir más de cinco bancos
y a licitar empresas todavía estatales, como Chilectra y la Compañía de
Teléfonos. Para intentar controlar la cesantía, que llegó hasta un 23,7 %, se
creó el Programa de Ocupación para Jefes de Hogar (POJH) y se intensificó el
Programa de Empleo Mínimo (PEM), creado en 1974.
Esta
crisis trajo numerosas represalias. El descontento de trabajadores, estudiantes
y opositores de la dictadura generó a partir de 1983 masivas protestas
nacionales y un fortalecimiento del desaparecido movimiento sindical,
iniciativas que fueron violentamente reprimidas. Ese mismo año se crearon la Alianza
Democrática
y el Movimiento Democrático
Popular (MDP), coaliciones políticas
que agruparon a diversos partidos opositores a la dictadura con el fin de
buscar enfrentar a Pinochet por la vía democrática.
En contraste, también
se creó
el Frente Patriótico
Manuel Rodríguez
(FPMR), grupo paramilitar de extrema izquierda que se sumaría al Movimiento de
Izquierda Revolucionaria (MIR) como opositores que abogaban por la vía armada.
Chile
fue aislado de la política internacional y Pinochet se vio impedido de viajar
oficialmente al extranjero, salvo por contadas excepciones: un viaje público a
España en 1975 para asistir al funeral del dictador Francisco Franco,
otro a Estados Unidos en 1977 para reunirse con el presidente Jimmy Carter,
y otro secreto a Bolivia en 1988, en donde se reunió con Víctor Paz Estenssoro.
Las
relaciones con el Reino Unido estuvieron rotas hasta 1979, año en que Margaret
Thatcher asumió como primera ministra de dicho país. Thatcher levantó el
bloqueo de venta de armas a Chile, y Pinochet, por su parte, apoyó
incondicionalmente al Reino Unido durante la guerra de las Malvinas con
Argentina. Entre ambos mandatarios se desarrolló una relación de amistad que
trascendió el período de la dictadura militar.
Entre
el 1 y el 6 de abril de 1987, Juan Pablo II visitó el país en medio de un
multitudinario y agradecido recibimiento. El papa, contrario a la dictadura de
Pinochet, se reunió
con el mandatario, y este consiguió
que ambos aparecieran juntos en público,
pese a la petición expresa del papa de que esto no ocurriese.
Atentado
en el Cajón del Maipo
El
Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) fue creado en 1983, en paralelo con
un creciente movimiento social opositor a la dictadura de Pinochet. Este grupo
paramilitar contó con el apoyo del régimen de Fidel Castro, quien les
proporcionó un cuantioso arsenal, el cual fue descubierto y requisado por las
Fuerzas Armadas el 6 de agosto de 1986. Un mes después, el 7 de septiembre,
mientras Augusto Pinochet regresaba con su comitiva a Santiago desde su casa de
El Melocotón,
en el Cajón
del Maipo, fue atacado con lanzacohetes y ametralladoras por un grupo de
frentistas, en un ataque organizado conocido como Operación Siglo XX. Pinochet,
el objetivo único
del ataque, logró
salir prácticamente
ileso, pero murieron cinco escoltas y once resultaron heridos. En
marzo de 2013, el diputado comunista Guillermo Teillier declaró ser el autor intelectual
del atentado.
En
respuesta, Pinochet declaró un estado de sitio, y durante esa noche la CNI mató
a cuatro opositores, entre ellos el periodista José Carrasco Tapia. La Policía
de Investigaciones, por su parte, detuvo a varios líderes opositores para
mantenerlos protegidos, entre ellos el futuro presidente Ricardo Lagos. De los
18 frentistas que participaron en el atentado, solo Mauricio Hernández
Norambuena fue apresado, varios años más tarde y por otras razones.
Entre
el 15 y 16 de junio de 1987, la CNI ejecutó la llamada Operación Albania,
también conocida como la matanza de Corpus Christi, en la cual fueron asesinados
doce miembros del FPMR.
Plebiscitos
de 1988 y 1989
De
acuerdo con lo estipulado en la Constitución de 1980, en 1989 debía elegirse un
nuevo mandatario para el país. El candidato no podía ser Augusto Pinochet, a
menos que contara con la aprobación de la ciudadanía, a través de un plebiscito
solicitado por los comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas y el general
director de Carabineros.
Con
este fin se convocó a un plebiscito nacional en 1988 para decidir si Pinochet
podría ser elegido presidente de la República por un nuevo período de ocho
años, hasta diciembre de 1997. El proceso de votación, según lo estipulado en
1985 por el Tribunal Constitucional, esta vez estaría regulado por un Tribunal
Calificador de Elecciones, y no por el Poder Ejecutivo, como había sido el caso
en los dos plebiscitos anteriores de 1980 y 1978.
Si
bien los medios de comunicación oficiales estaban mayormente controlados por la
dictadura militar, se estableció una franja electoral televisada de quince
minutos diarios de duración, los que fueron aprovechados exitosamente por la
coalición del «no» (a Pinochet). El plebiscito se realizó el 5 de octubre de 1988,
oportunidad en que resultó
ganadora la opción
«No», con un 55,99 % de los
votos, contra un 44,01 % para la opción
«Sí».
Pese a la existencia de documentos desclasificados que declaran que Pinochet
tuvo intenciones de realizar un autogolpe para mantenerse en el poder, su
derrota fue reconocida por los oficialistas. Al año siguiente, exactamente
el 14 de diciembre de 1989, se plebiscitaron reformas en la Constitución, y se llevaron a cabo
las primeras elecciones presidenciales tras dieciséis años de dictadura.
Los candidatos presidenciales fueron el democratacristiano Patricio Aylwin, en
representación
la Concertación
de Partidos por la Democracia, el militante de la UDI Hernán Büchi, representante de la
derecha, y el independiente Francisco Javier Errázuriz Talavera, del centro.
Ganó
en las urnas Aylwin, quien asumió
el cargo el 11 de marzo de 1990, Al mismo tiempo, se llevaron a cabo elecciones
parlamentarias donde se eligieron 120 diputados y 38 senadores, a los que se
sumaron 9 senadores designados. Iniciándose
así
el período
de transición
a la democracia.
Ocaso
político
Gracias
a las disposiciones transitorias de la Constitución de 1980, luego de dejar el
poder gubernamental, Pinochet pudo continuar otros ocho años como comandante en
jefe del Ejército, participando en las paradas militares de 1990, 1991, 1992, 1993,
1994, 1995, 1996 y 1997. Durante los primeros años de dictadura, se había aprobado la Ley de
Amnistía,
a través de la cual se podía amnistiar inmediatamente a cualquier militar
acusado de violaciones de los derechos humanos por hechos ocurridos entre 1973
y 1978.
En
respuesta a lo anterior, Patricio Aylwin optó por una manera de proceder que se
conoció como «doctrina Aylwin», la cual en su momento fue rechazada por
políticos e importantes medios de comunicación de derecha, tales como el
periódico El Mercurio. En abril de 1990, un mes
después
de asumido su cargo presidencial, Aylwin creó
la Comisión
Nacional de Verdad y Reconciliación, la que fue presidida por Raúl Rettig,
quien se dedicó a investigar los numerosos casos de violaciones de derechos
humanos cometidos durante la dictadura.
De
este modo, independientemente de que muchos acusados no pudiesen ser juzgados
por sus crímenes, los resultados salieron a la luz en el llamado Informe Rettig
el 8 de febrero de 1991. Gracias a estas investigaciones, años más tarde se pudo condenar a
exmiembros de la DINA, tales como Manuel Contreras y Pedro Espinoza, así como a algunos responsables
del caso Degollados y la Operación
Albania, ambos sucesos ocurridos en fechas posteriores al período de amnistía.
Durante
sus años restantes como comandante en jefe, Pinochet mantuvo pésimas relaciones
con el ministro de Defensa, Patricio Rojas, pero se entendió muy bien con el
secretario general de gobierno, Enrique Correa Ríos.
partir del período
de transición
a la democracia, Pinochet debió
enfrentar numerosas querellas por violaciones a los derechos humanos, así como
acusaciones de corrupción.
Deja
el mando del Ejército de Chile
..."En
todos estos sesenta y cinco años no ha habido otro afán que haya motivado con
más fuerza mi vida profesional y personal que hacer coincidir mi vocación de
servicio con los grandes objetivos e intereses de la Patria..."
"...A
mi querida esposa Lucía vayan mis cariñosos sentimientos de amor y de gratitud,
porque ella ha sido para mí fuente de inagotable apoyo y comprensión, y en
estos 55 años juntos siempre he visto en ella la compañera abnegada y a veces
heroica de todos los imperativos que exige la vida de las armas. En ella he
visto a la verdadera mujer del soldado valiente y abnegado..."
Discurso
de Augusto Pinochet, 10 de marzo de 1998.156
Siendo
el «soldado (activo) más antiguo del mundo», Pinochet pasó a retiro como comandante
en jefe el 10 de marzo de 1998, en un discurso en el que
dirigió
palabras hacia el país,
su cónyuge
y al Ejército,
concluyendo así
una carrera militar de sesenta y cinco años, de los cuales casi veinticinco
fueron al mando de la institución.
En esa fecha le entregó
el mando a Ricardo Izurieta, militar de 55 años
que fue anteriormente subsecretario de Guerra (1989-1990) y gobernador de la
provincia de Malleco (1984-1986) y quien, a diferencias de otros jefes
militares de la época,
no enfrentaba juicios por violaciones a los derechos humanos.
Senador
de la República
Al
día siguiente de dejar el mando del Ejército, se integró al Congreso Nacional
luego de jurar como el primer senador vitalicio de la historia de Chile,
designado en condición
de expresidente de la República
y en medio de protestas de sus opositores nacionales e internacionales.
Desde entonces, en general se mantuvo al margen de la política activa y no
participó mayormente en el Congreso. Su actuación más destacada durante su
período parlamentario fue el acuerdo con el presidente del Senado Andrés
Zaldívar para eliminar el día 11 de septiembre como feriado legal (Día de la
Liberación Nacional) y reemplazarlo por el Día de la Unidad Nacional,
en 1999. En el Senado, Pinochet integró
el Comité
de Senadores Institucional y la Comisión
Permanente de Defensa Nacional. Con ocasión
del Día
de la Unidad Nacional, el 4 de septiembre de 2000, dirigió un mensaje a Chile a
través de una de sus nietas. En el saludo, reiteró su llamado a dejar atrás las "divisiones y
dolores del ayer".
Acusaciones
de corrupción militar
La
corrupción durante el período de la dictadura militar se vio favorecida por la
ausencia de libertad de expresión y de libertad de prensa, así como por la
imposibilidad por parte de la Contraloría de poder realizar sus funciones
fiscalizadoras. Se designó a funcionarios con conflictos de interés, se
realizaron coimas al poder judicial, se malversaron fondos públicos mediante
sobresueldos y cuantiosas indemnizaciones, miembros del poder ejecutivo
efectuaron millonarios negocios con la empresa privada, y tres días antes de que
Pinochet dejara el mando, el 8 de marzo de 1990 se promulgó la «ley de amarre», la cual prohibió el despido de los
exfuncionarios de confianza de Pinochet, luego de la transición a la democracia.
Malversación
de fondos públicos
Durante
la dictadura, algunos miembros de la familia Pinochet se enriquecieron mediante
cuestionados negocios. El yerno de Pinochet, Julio Ponce Lerou, de funcionario
público se convirtió en pocos años en millonario. Fue designado gerente de las
empresas CORFO y SOQUIMICH, las que no declaraban todos sus beneficios, al
mismo tiempo que trabajaba como miembro de la Comisión de Venta de Activos,
encargada de vender estas empresas y sus filiales.
Más
tarde se convirtió
en un líder
mundial del mercado del litio. La empresa CEMA Chile, por su parte,
administrada por su cónyuge
Lucía
Hiriart, utilizó
durante años
terrenos proporcionados gratuitamente por la Junta Militar, los cuales en 2002
fueron adquiridos a un precio muy inferior a su valor de mercado por la Universidad
Bernardo O'Higgins, cofundada por Augusto Pinochet en 1990. Por ley, hasta mayo
de 2006, recibió
recursos provenientes de la Polla Chilena de Beneficencia y Lotería de Concepción, estimados en más de US$820 mil.
Un
caso paradigmático tuvo como protagonistas a Augusto Pinochet y su primogénito,
Augusto Pinochet Hiriart. En 1984, Pinochet Hiriart, usando a su amigo Eduardo
Le Roy Vicuña como testaferro, compró la empresa metalúrgica Nihasa Limitada,
cambiando pronto su nombre por el de Proyectos Metalúrgicos Integrados de
Producción (PSP). Entre sus contratistas figuraron CEMA Chile y el Ejército de Chile.
En 1987, PSP compró
Valmoval, empresa administrada por el Ejército
y recientemente declarada en quiebra. Dos años después, el Ejército volvió a
comprar dicha empresa, a través de tres cheques a nombre de Augusto Pinochet
—los llamados «pinocheques»— por un monto cercano a los 3 millones de dólares,
los cuales fueron depositados por Pinochet Hiriart en diversas cuentas bancarias
estadounidenses a nombre de su esposa e hijos. Este caso se filtró a la prensa, pero el 19
de diciembre de 1990, a unos meses de asumida la presidencia de Patricio
Aylwin, Augusto Pinochet ordenó
un acuartelamiento de tropas que se extendió hasta altas horas de la noche,
presionando al Gobierno para que no iniciara acciones legales. Posteriormente,
en declaraciones de prensa se dijo que las acciones habían sido únicamente un
«ejercicio de enlace». El 28 de mayo de 1993,
después de que el diario La Nación publicara una noticia con el titular
«Reabren caso cheques del hijo de Pinochet», el comandante en jefe inició
nuevas presiones, esta vez más explícitas, reuniéndose en el Edificio de las
Fuerzas Armadas, situado a unos doscientos metros del Palacio de La Moneda, con
oficiales del Ejército escoltados por soldados armados y vestidos con trajes de
combate, por cuyas boinas negras al suceso se le conoció como «el boinazo».
Aylwin se vio obligado nuevamente a ceder. Más tarde, durante el
gobierno siguiente de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, la causa debía ser revisada por
la Corte Suprema. Esta vez las presiones del ejército se realizaron en 1995, a
través de un «picnic» con los oficiales vestidos de civil a las afueras del
Penal de Punta Peuco, donde cumplían condena militar algunos acusados por
violaciones de los derechos humanos. En vista de lo anterior, el Presidente
Frei ordenó al Consejo de Defensa del Estado (CDE) que cerrara el caso
definitivamente, aduciendo a la razón de Estado y quedando Pinochet Hiriart
impune, así
como otros dos civiles y dos miembros del ejército,
que también
fueron imputados.
Pasaportes
falsificados de Augusto Pinochet para abrir cuentas bancarias secretas en el
extranjero.
El
caso anterior generó dudas acerca del origen de la fortuna de Pinochet, las
cuales se acrecentaron producto de un nuevo proceso judicial que debió
enfrentar después de que el Subcomité Permanente de Investigación del Senado de
los Estados Unidos, a través de la Ley Patriota, revelara que el 14 de julio de
2004 el comandante en jefe chileno mantuvo varias cuentas secretas desde 1994
en el Banco Riggs. En la investigación
preliminar se detectaron 125 cuentas bancarias, con una fortuna estimada en
unos 27 millones de dólares, muchas de ellas abiertas después de que el juez
español Baltasar Garzón ordenara la congelación internacional de sus fondos.
Siete días
después
el CDE entabló
una querella contra Pinochet, bajo la acusación
de malversación
de caudales públicos y lavado de dinero. El ministro de la Corte
de Apelaciones de Santiago, Sergio Muñoz,
tramitó
el caso hasta septiembre de 2005, para luego llegar a la Corte Suprema. A
partir de entonces tomó
el caso el magistrado Carlos Cerda, quien realizó
una serie de órdenes de detención y allanamiento en contra de la familia de
Pinochet, así como de varios colaboradores suyos. Al poco tiempo, el propio
Carlos Cerda decretó
la libertad provisional de todos los procesados, incluyendo a Oscar Aitken,
antiguo albacea de Pinochet que no pudo ser localizado.
El caso finalmente se cerró
en agosto de 2013 por el ministro en visita Manuel Valderrama, sin procesar a
ningún
miembro de la familia Pinochet.
Redes
de tráfico y contrabando
El
1 de diciembre de 1991, semanas antes del acuartelamiento de tropas del
ejército organizado para detener las investigaciones por los «pinocheques»,
se detectó
una carga de armamento destinada a una venta ilegal de Chile a Croacia,
ordenada por Pinochet y ejecutada por civiles y altos cargos del ejército y la
Fuerza Aérea. Autoridades húngaras interceptaron en Budapest 11,5 toneladas de
armas destinadas a Croacia, país al que la ONU tenía prohibida la compra de
armamento, producto de su reciente independencia de Yugoslavia. El cargamento,
enviado por personal de FAMAE en junio de 1990 estaba inicialmente
valorado en 200 mil dólares
y oculto en 36 cajones etiquetados como «ayuda
humanitaria a Sri Lanka».
La investigación
del caso comenzó
ese mismo año.
El 20 de febrero del año siguiente, el cuerpo del coronel Gerardo Huber,
exmiembro de la DINA y encargado de la compra de armamento durante la
dictadura, quien había desaparecido hacía un mes y estaba citado a declarar por
el caso, fue encontrado muerto en un río, luego de haber sido
asesinado. A pesar de que las
primeras declaraciones oficiales dijeron que Huber se había suicidado arrojándose desde un puente, los
análisis
forenses lo desmintieron, encontrando su cráneo
destruido por la bala de un rifle militar. El caso estuvo abierto
por más
de veinte años,
habiendo cambios de jueces durante el proceso y encontrándose conexiones con la
Operación
Cóndor.
La mercancía
encontrada en Budapest fue regresada a Chile, y allí se estimó que su costo estaba
avalado en realidad en 3 millones de dólares. Finalmente el caso se cerró, luego de varios cambios,
en enero de 2012, condenándose
a 11 involucrados, entre ellos el General
(R) del ejército
Héctor
Letelier Skinner, también
procesado por el Caso Riggs. A todos los condenados de
les concedió
posteriormente beneficios tales como libertad vigilada o remisión condicional,
por lo que ninguno fue encarcelado.
En
1997, un diputado descubrió y denunció otra práctica de contrabando organizada
durante la dictadura militar, entre cuyos involucrados había nuevamente altos
mandos de la Fuerza Aérea (FACh). Se descubrieron contenedores de importaciones
que supuestamente eran pertrechos de guerra, pero que en realidad contenían
artículos personales dirigidos a oficiales, incluyendo su general en jefe,
tales como muebles de ratán, licores, artículos deportivos y botes a motor
último modelo, entre otros artículos de lujo. Al tratarlos como pertrechos de
guerra, los oficiales eludían el pago de impuestos en Estados Unidos, de los
derechos aduaneros y el impuesto de compraventa en Chile, siendo además pagados
por la institución los costos de fletes y seguros. La reacción de los altos
mandos de la FACh ante las acusaciones fue violenta, negando rotundamente los hechos
y haciendo un llamado al patriotismo. El general implicado debió finalmente
renunciar y jubilar. Para el año
2003, el caso aún
seguía
abierto.
A
mediados de 2006, el detenido exdirector de la DINA, Manuel Contreras, acusó a
Augusto Pinochet por tener vínculos con narcotraficantes como Edgardo Bathich,
de los que supuestamente se habría beneficiado a través de negocios ilícitos.
Según
Contreras, Pinochet había
usado un complejo químico
que el Ejército
tenía
en Talagante para producir cocaína elaborada por Eugenio Berríos. El encargado
de distribuir la droga en Estados Unidos y otros países habría sido el traficante
sirio Monzer Al Kassar. Contreras declaró que la mayoría de los fondos de
Pinochet que no se podían justificar provenían del narcotráfico y que todos sus
hijos varones habrían estado involucrados en el negocio desde 1983, cuando el
primogénito, Augusto Pinochet Hiriart, vivía en Los Ángeles, California.
Marco Antonio, por su parte, desmintió las acusaciones de Contreras.
El
26 de noviembre de 1997, en ocasión de la visita de Pinochet a Ecuador para
asistir a la XII Conferencia de Ejércitos Americanos, realizada en el balneario
de Salinas, un grupo de políticos, artistas, intelectuales y activistas de
derechos humanos interpusieron una acción penal contra el exdictador ante la
Corte Suprema de Justicia de Ecuador (CSJ) por el asesinato y desaparición de
cuatro ecuatorianos tras el golpe de Estado en Chile de 1973 (Sócrates Ponce,
Freddy Torres, Felipe Campos y José Félix García). Entre los querellantes o
firmantes de la demanda se encontraban el reconocido pintor Oswaldo Guayasamín,
el escritor Jorge Enrique Adoum, el expresidente de Ecuador Rodrigo Borja
Cevallos, el exvicepresidente de ese país León Roldós Aguilera, los
expresidentes del Tribunal de Garantías Constitucionales ecuatoriano, Ernesto
López Freire y Julio César Trujillo (quien también fue brevemente Defensor del
Pueblo del Ecuador en 1997), el secretario general de la Asociación
Latinoamericana de Derechos Humanos, Juan de Dios Parra, y el vocero de la
Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, Alexis Ponce.
La
demanda fue desestimada por el presidente de la CSJ ecuatoriana, quien alegó
que Pinochet debía encontrarse bajo arresto en territorio ecuatoriano (pese a
haberse incluido la solicitud de arraigo en la demanda),
y que Ecuador no gozaba de jurisdicción
para juzgar dichos casos. Esto último
pese a que, según
declaró Parra, el Código Penal ecuatoriano entonces vigente «no establece
prohibiciones a las autoridades penales de Ecuador para que procese a un
comandantes de ejércitos extranjeros transeúntes» El código
penal ecuatoriano entonces vigente establecía la prescripción de causas al cabo
de diez años de cometido un delito, pero Elsie Monge, presidenta de la Comisión
Ecuménica para los Derechos Humanos, declaró que «hemos argumentado que los
delitos contra la humanidad no prescriben, de acuerdo con los convenios internacionales
de las Naciones Unidas y de la Organización de Estados Americanos, que fueron
suscritos por nuestro país».
Detención
en Londres
El
21 de septiembre de 1998, Pinochet viajó con uno de sus nietos a
Londres, Inglaterra, para realizarse una operación
de hernia discal lumbar. El 10 de octubre, el juez de la Audiencia Nacional,
Baltasar Garzón, dictó una orden de detención en su contra desde España, por su
presunta implicación en los delitos de genocidio, terrorismo internacional,
torturas y desaparición de personas ocurridos en Chile durante la dictadura.
La detención
se efectuó
durante la medianoche del 16 de octubre, por agentes de Scotland Yard que
ingresaron a la clínica
privada London Clinic donde Pinochet se encontraba internado.
Ante las presiones del gobierno chileno para su repatriación, tres
organizaciones humanitarias, entre ellas Amnistía Internacional, informaron a
la policía inglesa acerca del caso del británico William Beausire, desaparecido
forzosamente en Chile en 1975 durante la dictadura de Pinochet.
Una
semana después de su detención, el juez Garzón dictó una orden de embargo de
sus posibles cuentas bancarias en Suiza, Luxemburgo y otros países, en la que
no se consideraría
un centenar de millonarias cuentas secretas que se revelarían seis años más tarde en Estados Unidos,
producto de las investigaciones del caso Riggs. El 29 de octubre Pinochet
fue trasladado a un exclusivo hospital psiquiátrico
al norte de Londres, bajo custodia policial, y los días siguientes se fueron
sumando nuevas denuncias de familiares de asesinados y detenidos desaparecidos,
entre ellos Isabel Allende, hija del expresidente Salvador Allende, quienes
comparecieron ante la Cámara de los Lores. A la petición de extradición del
gobierno español se sumaron la del gobierno suizo, que entabló una nueva orden
de detención por la desaparición en 1977 de Alexis Jaccard, y la del gobierno
francés, que denunció secuestros y torturas por medio del juez Roger Le Loire.
El
ministro del Interior británico, Jack Straw, decidió que por razones de salud
Pinochet no estaba en condiciones de ser juzgado.
Pinochet
compareció por primera vez ante el tribunal británico el 11 de diciembre de
1998. El 24 de marzo del año siguiente, el Comité de la Cámara de los Lores
decidió que solo podía ser extraditado por las acusaciones de delitos de
tortura y conspiración de tortura cometidos después del 8 de diciembre de 1988.
El 8 de octubre, el tribunal de Bow Street, liderado por el juez Ronald Bartle,
aprobó su extradición a España por tales delitos, reanudándose las presiones desde
Chile para su expatriación,
esta vez abogando por la mala salud de Pinochet. Finalmente, el 2 de marzo
de 2000, el ministro de interior inglés
Jack Straw decidió
liberar a Pinochet, declarando que a juzgar por sus recientes exámenes médicos,
no estaba en condiciones de ser juzgado. Ese mismo día Pinochet tomó un avión de
la FACh de regreso a Chile, siendo recibido por el entonces comandante en jefe
Ricardo Izurieta.
Regreso
a Chile y últimos años
Juan
Guzmán Tapia fue el primer y único juez que interrogó a Pinochet como
inculpado, por presunta responsabilidad en la Caravana de la Muerte.
A
tres días de su retorno a Santiago el 6 de marzo de 2000 a las 10:25 a.m.
—desde donde fue trasladado con un gran contingente de seguridad hasta el
Hospital Militar—, el juez Juan Guzmán
Tapia pidió
el desafuero parlamentario de Augusto Pinochet, el cual fue aprobado por la
Corte de Apelaciones de Santiago el 5 de junio y ratificado el 8 de agosto por
la Corte Suprema, debido a las fundadas sospechas de su responsabilidad en la
Caravana de la Muerte dirigida por Sergio Arellano Stark. Parlamentarios de la
centroderecha, alcaldes de la Alianza por Chile y senadores institucionales
llegaron hasta su casa a visitarlo, al día siguiente de que fuera desaforado.
El 1 de diciembre, Pinochet fue procesado por 18 secuestros calificados y 57
asesinatos, pero ese mismo mes el proceso fue anulado mediante un recurso de
amparo. Al mes siguiente, Pinochet fue interrogado y quedó bajo detención
preventiva en su domicilio de La Dehesa.
El
1 de julio de 2001, Pinochet fue internado de urgencia en el Hospital Militar,
y ocho días después se sobreseyó temporalmente el caso.
Aduciendo problemas mentales, Pinochet fue sobreseído definitivamente el 4 de
julio de 2002. Ese mismo día
renunció
a su cargo de senador vitalicio, mediante una carta que entregó al cardenal arzobispo de
Santiago, Francisco Javier Errázuriz, quien a su vez se la hizo llegar al
presidente del Senado, Andrés Zaldívar, cediendo así a la fuerte presión de la oposición política y el gobierno.
La carta de renuncia del excomandante en jefe del Ejército fue dada a conocer
el 9 de julio en la cámara alta. La sesión fue interrumpida por incidentes en
las tribunas entre partidarios y detractores de Pinochet. Zaldívar, debió
ordenar el desalojo de la sala. Pese a la renuncia,
gracias al estatuto de expresidente creado durante el gobierno de Ricardo
Lagos,216 mantendría el fuero y la dieta
parlamentaria, así
como los demás
derechos de los demás
senadores hasta su muerte. Tras su dimisión
como parlamentario, se trasladó
hasta Iquique, ciudad en la que permaneció por diez días. Durante su estadía,
paseó y se reunió con amigos. El 12 de junio de 2002
fue retirado el escritorio que ocupaba en el Senado.
El
13 de marzo de 2003, fue sometido a una intervención quirúrgica para cambiar la
batería de su marcapasos. Pinochet fue dado de alta dos días después, tras
recuperarse satisfactoriamente de la operación. En agosto de ese año, acompañó al senador independiente
pro-UDI Marco Cariola en los funerales de su hijo, que se realizaron en la
iglesia San Francisco de Sales, en Santiago. El 11 de septiembre de
ese año,
le entregó
a Hernán
Briones, presidente de la Fundación
Augusto Pinochet, la banda presidencial que utilizó durante su régimen (en conmemoración simbólica de los 30 años del golpe de Estado).
En relación
a sus casos judiciales, la noche del 24 de noviembre de 2003 fue transmitida
una entrevista realizada a Pinochet por la periodista cubana-estadounidense María Elvira Salazar, del
canal 22 de Miami. En ella Pinochet afirmó
que no tenía
que pedir perdón, que no asesinó a nadie, que la "justicia no fue justa
conmigo" y que volvería a hacer todo lo que hizo. Igualmente, aseguró que, sin su intervención militar, Chile se
hubiese convertido en una "nueva Cuba", y no se consideró a sí mismo como un
"dictador", al haber entregado el poder democráticamente.
Más
adelante, el 28 de mayo de 2004, la Corte de Apelaciones revocó el
sobreseimiento por demencia de Pinochet, decisión ratificada el 26 de agosto
por la Corte Suprema, tras lo cual Guzmán lo
procesó por violaciones de los derechos humanos durante la Operación Cóndor.
Pinochet quedó bajo arresto domiciliario el 5 de enero de 2005 y la semana
siguiente salió en libertad tras el pago de una fianza de 3570 dólares. Fue
sobreseído definitivamente por la Corte Suprema en septiembre de ese año.
Desde
entonces se iniciaron en paralelo diversos procesos en su contra. El caso de
Carlos Prats quedó sin efecto en marzo de 2005, mientras que por el caso Riggs
congelaron algunas de sus cuentas bancarias y comenzó a ser investigado junto a
su familia, quedando bajo un nuevo arresto domiciliario el 23 de noviembre.
Antes de su liberación bajo fianza al día siguiente, volvió a su arresto
domiciliario por un nuevo caso de desaparición de disidentes en 1975.
Durante
2006, volvió a perder su inmunidad parlamentaria en dos ocasiones: en
septiembre, para ser juzgado por las torturas en el centro de detención de
Villa Grimaldi, y en noviembre, por la desaparición del sacerdote español
Antonio Llidó Mengual, detenido en 1974.
Fallecimiento
Una
semana después de haber celebrado su cumpleaños junto a sus familiares,
el 3 de diciembre de 2006, Pinochet fue internado en el Hospital Militar de
Santiago después de sufrir un infarto agudo de miocardio y presentar
insuficiencia cardíaca y un edema agudo de pulmón, que obligó a someterlo a un
baipás. Una semana después, alrededor de las 13:30
horas del 10 de diciembre —mismo día en que su esposa, Lucía Hiriart, cumplía
84 años—, sufrió una repentina descompensación cardíaca, falleciendo a las
14:15 horas, a la edad de 91 años. Sus últimas
palabras, según
los miembros de la familia que estuvieron con él,
fueron dirigidas a su esposa.
Fuente:
https://es.wikipedia.org/wiki/Augusto_Pinochet
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