Víctor Marie Hugo
Victor Hugo nació el 26
de febrero de 1802, hijo del general del Imperio Joseph Léopold Sigisbert Hugo
(1773‑1828) —nombrado conde, según la tradición familiar, por José I Bonaparte,— jefe de batallón destinado en la guarnición de Doubs en el momento del nacimiento
de su hijo, y de Sophie Trébuchet (1772‑1821),
de origen bretón.
Fue el menor de una familia de tres hijos varones, tras Abel (1798‑1855) y Eugène (1800‑1837), pasó su infancia en París. Las frecuentes estancias en Nápoles y España, consecuencia de los destinos
militares de su padre, marcarán sus primeros años. Así, en 1811 se trasladan a
Madrid e ingresa como internado, junto con su hermano Eugène, en una residencia
religiosa que los Escolapios tenían en el colegio de San Antón y que los ocupantes
franceses habían convertido en un «seminario de nobles».
En 1813 Victor y sus hermanos se instalaron en París con su madre, que se
había separado de su marido
por su romance con el general Victor Lahorie, padrino y preceptor de Victor
Hugo del que recibe su nombre. En septiembre de 1815, Victor y Eugène, a los que separaron
de su madre, son internados en la pensión Cordier (hasta 1818). Según Adèle Foucher, su esposa,
que también
fue su amiga de la infancia, fue en esta época cuando Victor empieza a componer
versos y comienza sus Cahiers de vers français (Cuaderno de versos francés).
Autodidacta, mediante tanteos aprende a utilizar la rima y la medida. Recibe el
ánimo y apoyo de su madre
a la que, al igual que a su hermano Eugène, lee sus obras. Sus escritos son
revisados y corregidos por un joven maestro de la pensión Cordier que hizo
amistad con los dos hermanos. Su vocación es precoz y su ambición inmensa; en julio de
1816, con apenas 14 años
de edad, Victor anota en un diario: «Quiero ser Chateaubriand o nada».
En 1817 participa en un
concurso de poesía organizado por la Academia francesa sobre el tema «Felicidad
que proporciona el estudio de todas las situaciones de la vida». El jurado está
cerca de concederle el premio, pero el título de su poema —Trois lustres à
peine (Apenas tres lustros)— sugiere demasiado su joven edad y la Academia cree
que puede ser una farsa, y recibe solamente una mención.
Concurre sin éxito
los años siguientes, pero en
1819 gana, en uno de los concursos organizados por la Academia de los Juegos
Florales de Toulouse, una «Lis de oro» por Le rétablissement de la statue de
Henry IV y un «Amaranto de oro» por Les Vierges de Verdun,
y un premio en 1820 por Moïse
sur le Nil.
Animado por sus éxitos,
Hugo abandona las matemáticas, materia que cursaba en el Liceo Louis le Grand y
para la que tenía aptitudes (seguía los cursos de las clases preparatorias), y
se embarca en la carrera literaria. Con sus hermanos Abel y Eugène, funda en
1819 una revista, Le Conservateur littéraire, que ya atrae la atención sobre su
talento. En 1821 fallece prematuramente su madre y sus primeros poemarios, Odas
y Poesías diversas, aparecen en 1822: el autor tiene por entonces veinte años.
La tirada de 1500 ejemplares se agota en cuatro meses. El rey Luis XVIII, que
posee un ejemplar, le otorga una pensión anual de mil francos,
lo que le permite hacer planes de matrimonio con su amiga Adèle Foucher.
Los años de separación
de su padre lo habían acercado a su madre, y la muerte de ella, el 27 de junio
de 1821, le afectó profundamente.
Contrajo matrimonio el
12 de octubre de 1822 con una amiga de la infancia, Adèle Foucher, nacida en
1803, con la que tuvo cinco hijos:
Léopold (16 de julio de
1823-10 de octubre de 1823);
Léopoldine (28 de agosto
de 1824-4 de septiembre de 1843);
Charles (4 de noviembre
de 1826-13 de marzo de 1871);
François-Victor (28 de
octubre de 1828-26 de diciembre de 1873);
Adèle (28 de julio N 2
de 1830- de abril de 1915), la única que sobrevivirá a su padre, pero cuyo
estado mental, que decaerá muy pronto, le conllevará muchos años de ingreso en
centros de salud.
Este matrimonio llevó a
su hermano Eugène, que pretendía también a esa misma dama, a la locura, una
esquizofrenia que tuvo como consecuencia su reclusión hasta su muerte en 1837.
Ese año comenzó la
redacción de Han de Islandia (publicado en 1823) que recibió una tibia acogida.
Una bien argumentada crítica de Charles Nodier, es el motivo de un encuentro
entre ambos escritores y del nacimiento de su amistad, y participa con él en las reuniones del
cenáculo de la Bibliothèque de l'Arsenal (parte
de la Biblioteca Nacional de Francia), cuna del Romanticismo. Ésta amistad dura hasta
1827-1830, cuando Nodier comienza a ser muy crítico con las obras de Hugo.
Durante este período,
Victor se reconcilia con su padre,
que le inspirará
los poemas Odas a mi padre y Après la bataille.
Su padre fallece en 1828.
Cromwell, obra que publica
en 1827, arma un escándalo. En el prefacio de este drama, Hugo se opone a las
convenciones clásicas, en particular a las unidades aristotélicas de tiempo y
lugar,
y establece los primeros fundamentos de su drama romántico. En los tres años siguientes, Hugo se
asegurará la dirección del movimiento romántico en Francia y la supremacía en
todos los géneros literarios. En la lírica, con la edición definitiva de Odas y
baladas (1828) y, sobre todo, las Orientales (1829); en teatro, con el drama
romántico Hernani (febrero de 1830), seguido de Marion de Lorme (1831); en
narrativa, con la novela histórica Nuestra Señora de París (marzo de 1831).
La pareja recibe a
menudo y traba amistad con el crítico Sainte-Beuve, con el poeta Lamartine, con
el maestro de la novela corta Mérimée, con el poeta Musset o con el pintor
Delacroix. Su esposa Adèle mantiene una relación amorosa con
Sainte-Beuve que tiene lugar durante el año 1831.
Entre 1826 a 1837, la familia pasa temporadas con frecuencia en el Château des Roches en
Bièvres, propiedad de Louis-François Bertin, director del periódico Journal des
débats. Durante estas estancias, Hugo se encuentra con personajes como el
compositor Berlioz, el prosista Chateaubriand, y los pianistas y compositores
Liszt y Giacomo Meyerbeer, y escribe colecciones de poesía entre las que se
encuentra Las hojas de otoño.
En 1829 publica la
colección de poemas Los orientales. El último día de un condenado a muerte
aparece el mismo año y es seguida por Claude Gueux en 1834; en estas dos
novelas cortas, Hugo muestra su rechazo hacia la pena de muerte. La novela
Nuestra Señora de París se publica en 1831.
Los
años del teatro
Ya en 1828, había
montado una obra de juventud, Amy Robsart y, aunque también publica colecciones
de poesías, como Las hojas de otoño (1831), Los cantos del crepúsculo (1835),
Las voces interiores (1837), Los rayos y las sombras (1840), entre 1830 y 1843,
Hugo se dedica casi exclusivamente al teatro.
1830 es el año de
estreno de Hernani, obra que fue motivo de una larga serie de conflictos y
enfrentamientos en torno a la estética teatral entre los «clásicos»,
partidarios de una jerarquización estricta de los géneros teatrales, y los
«modernos», la nueva generación de románticos que, encabezados por Théophile
Gautier, aspiraban a una revolución del arte dramático y se agrupaban en torno
a Victor Hugo; el triunfo de la Revolución de 1830 facilitará las cosas. Estos
conflictos pasaron a la historia de la literatura bajo el nombre de «La batalla
de Hernani».
Marion de Lorme,
prohibida inicialmente en 1829, se estrenó en 1831 en el Teatro de la Porte
Saint-Martin y El rey se divierte en 1832 en el Théâtre-Français, pieza que fue
prohibida inmediatamente después de su estreno, lo que servirá a Hugo para
indicar en el prefacio de su edición original de 1832:
La aparición de este
drama en el teatro dio motivo a un acto ministerial inaudito. Al día siguiente
de su estreno remitió al autor, Jouslin de la Salle, director de escena del
Teatro Francés, el siguiente oficio, cuyo original conserva:
«En este momento, que
son las diez y media, acabo de recibir la orden de suspender las
representaciones de El rey se divierte, que me comunica M. Taylor en nombre del
ministro.
Hoy 23 de
noviembre.»
En 1833 conoce a la
actriz Juliette Drouet, que se convierte en su amante y le consagrará su vida.
Drouet lo salvará del encarcelamiento durante el golpe de Estado de Napoleón
III. Hugo escribirá para ella numerosos poemas. Ambos pasan juntos cada
aniversario de su encuentro y completan, año tras año, un cuaderno común que
titulan cariñosamente Libro del aniversario.
Además de Juliette, Hugo contó con numerosas amantes.
Lucrecia Borgia y María
Tudor se estrenaron en el Teatro de la Porte Saint-Martin en 1833, y Angelo,
tirano de Padua en el Théâtre-Français en 1835. Ante la falta de escenarios
para representar los nuevos dramas, cuya puesta en escena es compleja y costosa
por la cantidad de escenografía y tramoya que exige la ruptura de las unidades,
Hugo decide, junto con Alejandro Dumas, también hijo de un general napoleónico,
crear una sala dedicada al drama romántico. Aténor Joly recibe, por orden
ministerial, el privilegio que autoriza la creación del Théâtre de la
Renaissance en 1836, donde se representará, en 1838, Ruy Blas.
Hugo accede a la
Academia francesa en 1841, después de tres tentativas que resultaron
infructuosas, esencialmente a causa de un grupo de académicos entre los que se
encontraba el escritor costumbrista Étienne de Jouy,
que se oponían
al romanticismo y lo combatían
ferozmente.
Para Hugo 1843 fue un
año funesto; en marzo se estrenó Los burgraves, obra que no recibe el éxito
esperado. Durante la creación de todas sus obras, Hugo se enfrenta contra todo
tipo de dificultades materiales y humanas, como teatros poco propicios a los
espectáculos de envergadura o reticencias de los actores franceses ante la audacia
de sus dramas, y sus piezas reciben silbidos a menudo por parte de un público
poco sensible al drama romántico, aunque también reciben por parte de sus
admiradores vigorosos aplausos. El 4 de septiembre de
1843, Léopoldine muere trágicamente en Villequier,
en el río Sena, ahogada junto con su marido Charles Vacquerie tras el naufragio
de su barco. Hugo se encontraba entonces en los Pirineos con Juliette Drouet, y
se entera por la prensa de la muerte de su hija. El escritor se ve afectado
terriblemente por esta muerte, que le inspirará varios poemas de Las
contemplaciones —particularmente, «Mañana, desde el alba»—. Desde esta fecha y
hasta su exilio en 1851, Hugo no publicará nada, aunque seguirá escribiendo
furiosamente; no estrena teatro, no imprime novelas ni colecciones de poemas.
Algunos autores ven en la muerte de Léopoldine y el fracaso de Los burgraves
una posible razón de este desafecto del autor hacia la creación literaria,
mientras que otros ven más
bien una posible atracción
hacia la política,
actividad que le ofrecería otra tribuna a sus actividades. Es verdad que en
1845 fue nombrado Par de Francia y en 1848 no es todavía el furibundo
republicano que llegará a ser.
Acción
política
Educado por su madre
bretona en el espíritu del monarquismo, paulatinamente muestra interés y
convencimiento hacia la democracia —«J'ai grandi» (crecí), escribe en el poema
Écrit en 1846 en respuesta a un reproche de un amigo de su madre—.
Según Pascal Melka, Hugo
tiene la voluntad de conquistar el régimen para tener influencia y poder así
llevar a cabo sus ideas. Se hace entonces
confidente de Luis Felipe I en 1844 y posteriormente par de Francia en 1845. Su
primer discurso, realizado en 1846, es para defender la suerte de Polonia,
descuartizada entre varios países, y en 1847 defiende el derecho de regreso de
los desterrados, como Jérôme Napoleón Bonaparte.
Al inicio de la
Revolución francesa de 1848, es nombrado alcalde del 8.º distrito de París, y
posteriormente diputado de la Segunda República con escaño entre los
conservadores. Durante los motines obreros de junio de 1848, Hugo participará
personalmente en la matanza, comandando tropas frente a las barricadas en el
distrito parisino para el que fue nombrado alcalde;
más tarde desaprobará la sangrienta represión
desarrollada tras la revuelta. En agosto de 1848 funda
el periódico L'Événement.
Apoya la candidatura de Carlos Luis Napoleón Bonaparte, elegido presidente de la República en diciembre de
1848.
Tras la disolución
de la Asamblea nacional, en 1849 es elegido para la Asamblea legislativa y
pronuncia su Discurso sobre la miseria. Rompe con Luis Napoleón Bonaparte por
su apoyo al envío de una expedición francesa contra la República Romana
instaurada en 1849, que termina con el restablecimiento del papa en sus
funciones, y progresivamente se enfrenta contra sus antiguos amigos políticos y reprueba su política reaccionaria.
Exilio
Cuando se produce el
golpe de Estado del 2 de diciembre de 1851, Hugo intenta huir pero es retenido;
sin embargo un comisario francés se niega a detenerlo diciéndole «¡Sr. Hugo, no
le arresto porque solamente detengo a la gente peligrosa!».
Hugo se exilia
voluntariamente en Bruselas, y condena con fuerza el
golpe de Estado, sus razones morales,
y a su autor, Napoleón
III, en un panfleto publicado en 1852, Napoleón, el Pequeño, así como en Historia de un crimen, escrito
al día siguiente del golpe de
Estado y publicado 25 años más tarde,
y en Los castigos. El doloroso recuerdo de
su hija Léopoldine
—así como su curiosidad— le impulsan a iniciar
experiencias relacionadas con el espiritismo y consignadas en Les tables
tournantes de Jersey, editado por Gustave Simon en 1923
(traducido en español
en 2016 como Lo que dicen las mesas parlantes).
Al publicarse Napoleón
el Pequeño, por orden del
gobierno belga se vio obligado a salir del país y se traslada a la dependencia británica de Jersey.
Expulsado de Jersey en
1855 por haber criticado la visita de la reina Victoria a Francia, se instala
en la Hauteville House en Guernsey. Hugo forma parte de un grupo de proscritos
que niegan a volver a Francia tras el decreto de amnistía que permite el
regreso de todos los expulsados tras el golpe de diciembre; Victor Hugo
manifiesta: «Et s'il n'en reste qu'un, je serai
celui-là» —Y si queda allí sólo
uno, seré yo—. Estos años difíciles son muy fecundos
desde el punto de vista literario; publica Los castigos (1853), obra en verso
que tiene en su punto de mira el Segundo Imperio; Las contemplaciones, poesías
(1856); La leyenda de los siglos (1859), así como una de sus obras más
significativas, la novela Los miserables (1862). Rinde homenaje al pueblo de
Guernsey en su novela Los trabajadores del mar (1866).
Recibe algunas visitas
del continente, como la de Judith Gautier o la de Boucher de Perthes en 1860;
este último lo describe como
«un republicano gentilhombre, (...) muy bien establecido, viviendo como padre
de familia (...) querido por sus vecinos y considerado por los habitantes.»
Regreso
a Francia y muerte
Cuando Napoleón III
firmó el decreto de 1859 de amnistía general de los presos políticos, Hugo se
había negado a sacar provecho de esta gracia del «usurpador» («Quand la liberté
rentrera, je rentrerai» —Cuando vuelva la libertad, volveré—)
y tampoco lo hace en la de 1869. Finalmente regresa a Francia en septiembre de
1870, después
de la derrota del ejército
francés en la Batalla de Sedán y recibe una acogida
triunfal por parte de los parisinos. Participa activamente en la defensa de
París durante el Sitio de París de 1870. Es elegido para la Asamblea nacional
—ocupando un escaño por Burdeos— el 8 de febrero de 1871, pero dimite el mes
siguiente como protesta contra la invalidación de Garibaldi. En marzo de 1871
se encontraba en Bruselas para arreglar la sucesión de su hijo Charles, cuando
estalla la insurrección de la Comuna. Asiste a la rebelión y a su represión
desde Bélgica y la desaprueba tan vivamente que es expulsado del país.
Encuentra refugio durante tres meses y medio en el Gran Ducado —del 1 de junio
al 23 de septiembre—. Permanece sucesivamente en Luxemburgo, en Vianden —dos
meses y medio—, en Diekirch y en Mondorf-les-Bains, donde se somete a una cura
termal; finaliza allí la colección de poemas El año terrible. Regresa a Francia
a finales de 1871. Lo solicitan varios comités republicanos, y acepta
presentarse candidato para la elección complementaria del 7 de enero de 1872.
Visto como «radical» debido a su voluntad de amnistiar a los comuneros, es
golpeado por el republicano moderado Joseph Vautrain. El mismo año, Hugo se traslada de
nuevo a Guernesey, donde escribe la novela Noventa y tres.
En 1873 reside en París
y se consagra a la educación de sus dos nietos, Georges y Jeanne, que le
inspiran la colección El arte de ser abuelo. Recibe a muchos personajes,
políticos y literarios, como los hermanos Goncourt, Lockroy, Clemenceau,
Gambetta y otros. El 30 de enero de 1876 es elegido senador y milita en favor
de la amnistía.
Se opone al presidente Mac-Mahon cuando este disuelve la cámara baja. En su
discurso de apertura del Congreso Literario Internacional de 1878, Hugo se
posiciona por el respeto de la propiedad literaria pero también por el
fundamento del dominio público. En junio de 1878 se siente indispuesto —tal vez
aquejado de un evento cerebrovascular—;
se traslada a reposar cuatro meses a Guernesey en su residencia de Hauteville
House, atendido por su «secretario benévolo», Richard Lesclide. Este mal estado
de salud pone fin prácticamente
a toda su actividad como escritor. No obstante continúan apareciendo
regularmente numerosas selecciones, que recopilan poemas que datan de sus años
de excepcional inspiración (1850-1870), como La Piedad suprema (1879), El asno
(1880), Los cuatro vientos del espíritu (1881), la última serie de La leyenda
de los siglos (septiembre de 1883) y otras, contribuyendo a la leyenda del
viejo hombre inagotable hasta la muerte.
Durante este período,
muchas de sus obras son representadas de nuevo, como Ruy Blas en 1872, Marion
de Lorme y María
Tudor en 1873 o El rey se divierte en 1882.
Bajo la Tercera República,
el gobierno de Jules Ferry promulgó la ley del 30 de julio de 1881, conocida
como «Ley de reparación nacional», que concedía una pensión o renta vitalicia a
los ciudadanos franceses víctimas del golpe de Estado de 1851 y de la ley de
seguridad general. La Comisión general encargada examinar los expedientes,
presidida por el Ministro del Interior, estaba formada por representantes del
ministerio, de consejeros de Estado, e incluía a ocho parlamentarios, todos
antiguas víctimas: cuatro senadores —Victor Hugo, Jean-Baptiste Massé, Elzéar
Pin y Victor Schœlcher— y cuatro diputados —Louis Greppo, Noël Madier de
Montjau, Martin Nadaud y Alexandre Dethou—.
Hasta su muerte, Hugo
fue una de las figuras tutelares de la recuperada república, así como una
indiscutible referencia literaria. Fallece el 22 de mayo de 1885, en su
residencia particular «La
Princesse de Lusignan»,
que se encontraba situada en el lugar del actual n.º 124 de la avenida
Victor-Hugo de París. Según la leyenda, sus últimas palabras fueron: «Ceci est le combat du jour et de la nuit... Je vois de la lumière noire.» —Es el combate del día y de la noche... Veo
la luz negra—
Conforme a sus últimas
voluntades, la ceremonia se efectúa en el llamado «coche fúnebre de los
pobres». Inicialmente se piensa en el cementerio del Père-Lachaise, pero el 1
de junio, en respuesta al decreto del 26 de mayo de 1885, es finalmente
conducido al Panteón
de París (la joven Tercera República aprovecha este
acontecimiento para transformar la iglesia de Sainte-Geneviève en Panteón).
Antes del traslado de sus restos, su ataúd es expuesto una noche bajo el Arco
de Triunfo, sobre el que se coloca un crespón negro; coraceros a caballo velan
toda la noche el catafalco coronado con las iniciales VH, según la programación
establecida por Charles Garnier. Un gran número de personas y delegaciones se
desplazaron para ofrecerle su último
homenaje; la comitiva hacia el Panteón se extiende a lo largo de varios kilómetros
y es seguida por unos dos millones de personas.
Actualmente sus restos reposan junto a los de Émile Zola y Alejandro Dumas, trasladados
desde otras necrópolis en 1908 y 2002 respectivamente.
Fue uno de los
escritores más populares de su tiempo y aún hoy en día es uno de los más
conocidos, y está considerado como uno de los pilares de la literatura
francesa.
Para continuar con la
lectura de su obra consulte el siguiente enlace
https://es.wikipedia.org/wiki/Victor_Hugo


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