George Gordon Byron
Byron fue hijo del
capitán John Byron «Mad Jack» y de su segunda esposa, lady Catherine Gordon. Su
abuelo fue John Byron, también llamado «Foulweather» (‘Mal tiempo’),
vicealmirante británico que navegó por todo el mundo. Su padre, John Byron,
falleció en 1791 en la localidad de Valenciennes (Francia) cuando George tenía
tres años. La muerte de John tuvo lugar en una pequeña residencia propiedad de
su hermana, adonde había huido tiempo atrás de sus acreedores y del terrible
temperamento de su esposa. En su estancia allí, el padre mantuvo a varias
amantes y derrochó su antojo lo que le quedaba del dinero de la familia. Así, a
esa edad y en compañía de su madre en Aberdeen, George heredó de su progenitor
poco más que deudas y los gastos de su funeral. No obstante, si la herencia
material del padre fue poco más que un disgusto para el hijo, no se puede decir
lo mismo de la herencia espiritual, ya que el joven conservaría su amor por la
belleza, el culto a la galantería, y su inclinación hacia la vida licenciosa.
De su madre, en cambio, heredaría la dulzura y el cariño que esta le ofreció,
pero también su atroz temperamento.
Byron nació con una
deformidad en el pie derecho, que era zambo. Era patihendido, lo que significa
que tenía los dedos del pie hacia adentro. Byron siempre apostó a que tal
deformación había sido debida a la mojigatería de su madre, quien rechazó
asistencia médica en el parto. Debido a esta anomalía, su padre dijo que jamás
llegaría a andar. Pero el pequeño Byron, que tuvo que calzar un zapato
ortopédico durante toda la infancia, se rebeló a la creencia del padre y
aprendió a correr antes que, a caminar, y aun cuando anduvo cojo, presumía de
andar más rápido que muchos. Al alcanzar la juventud, sus maneras y modales le
sirvieron para disimular su cojera, haciéndola parecer un caminar excéntrico y
al mismo tiempo distinguido.
Byron tuvo que soportar
muchas burlas y rechazos por su cojera. No obstante, con el tiempo aprendió a
defenderse bajo la máxima de que «cuando un miembro se debilita siempre hay
otro que lo compensa», palabras a las que en su vida siempre haría honor.
Además de la cojera sufrió mucho por el frío, ya que sus huesos siempre fueron
frágiles, algo que le causaba gran malestar.
Infancia
La relación de sus
padres, que marcó a Byron de forma importante, podría definirse como
tempestuosa. Si bien Byron jamás pudo considerar a su padre como un auténtico
amante de su madre, esta, a pesar de su rencor por lo ilícito de la vida de su
marido, se volvió triste e inconsolable tras su pérdida. Byron describiría la
relación que vivió con su madre Catherine como una aventura de golpes y besos.
Catherine llamaba con frecuencia al pequeño Byron: cojo bribón o pequeño
diablo, mientras él la llamaba vieja o la viuda. Pese a esta relación de
amor-odio, Byron diría posteriormente que su madre fue la única que lo
entendía.
Cuando cumplió la edad
de nueve años, su madre lo puso en manos de una joven institutriz y enfermera
escocesa, devota calvinista, llamada Mary Gray. Esta lo inició en la lectura de
la Biblia y en el sexo, ya que, en aquel entonces, pese a su corta edad, tuvo
sus primeras relaciones sexuales con Mary. Junto a ella pasó el verano en el
valle del Dee, en una casa de campo cercana a Abergeldie, y contempló las
aficiones alcohólicas y orgiásticas de Mary Gray. De aquella época, además del
mundo que se le descubrió a través de la sexualidad con la joven Mary Gray, a
quien guardaría para siempre a fuego en su memoria, Byron recordó también la
belleza de las montañas septentrionales escocesas, la cual admiró durante su
estancia e indagó en sus recovecos a diario en sus continuas escapadas, a pesar
de su latente cojera.
Byron no guardó recuerdo
amargo de aquellas primeras relaciones sexuales y lecturas religiosas, ni contó
al respecto que le hubieran perjudicado de modo alguno. Contrariamente, afirmó
que la experiencia en el valle del Dee le ayudó a madurar y comprender de forma
precoz el sentimiento de la melancolía.
Esto ocurrió mientras
vivía en la ciudad escocesa de Aberdeen, donde se inició en latín e historia
con la ayuda de un preceptor presbiteriano hasta su entrada en la Aberdeen
Grammar School. Mientras cursaba el cuarto grado en la histórica escuela, fue
requerida su presencia en Inglaterra debido al fallecimiento de su tío abuelo
lord William Byron, quinto barón de Byron.
Una vez allí, con la
muerte de su tío abuelo, se le reconoció su aristocracia, y aunque nunca le
tuvo excesivo aprecio al título que le correspondía, la experiencia le hizo
ampliar sus horizontes y creyó crecer de golpe al imaginarse en un futuro en la
Cámara de los Lores. Madre, hijo e institutriz fueron a vivir a la recién
heredada Newstead Abbey, la cual, para su sorpresa, frente a sus aspiraciones
de nueva riqueza, estaba cargada de deudas y en muy mal estado. Su madre
contrató para gestión y administración de bienes al abogado londinense John
Hanson, quien se haría cargo de los asuntos familiares hasta que el pequeño
George contase con la edad suficiente. Byron recordaría gratamente que esta fue
la mejor residencia que tuvo. Allí conoció y se enamoró de su prima Mary Duff,
quien lo rechazó por ser un chico muy joven para ella. Este hecho lo dejó
desolado y lo animó a realizar sus primeras composiciones.
Cabe decir que el tío
abuelo de George había pasado los últimos años de su vida viviendo casi como un
ermitaño, actitud que no iba acorde con los años que vivió antes de su
reclusión. De esos años se recuerda que lo llamaban el Villano y que también
los vivió de un modo bastante licencioso. Entre sus acciones destaca el intento
de asesinato de su esposa lanzándola a un lago tras una discusión doméstica. De
este hombre heredó George su título familiar y sus deudas.
El pequeño Byron fue
enviado al colegio del doctor Glennie, en Dulwich. Allí sus estudios se vieron
interrumpidos constantemente por las manías de su afectada madre, quien
continuamente irrumpía en su estancia para llevarlo consigo durante largos
periodos. Durante esta época es cuando Byron lee una de sus obras predilectas,
Las mil y una noches. Ya era un ávido lector desde hacía años.
Pero en 1801, gracias en
parte a una pensión de trescientas libras que había recibido la madre del joven
por parte del rey, Byron fue admitido en Harrow, donde completaría sus estudios
primarios.
En 1803 tuvo su primera
tragedia amorosa al morirse su prima Margaret Parker, de la que también estaba
enamorado.
Juventud
En 1805 se trasladó a la
Universidad de Cambridge. Aquí, además de ser un brillante estudiante,
destacaría por sus trajes extravagantes y su vida licenciosa y despilfarradora.
Como en el colegio no se permitían perros ni gatos, él, amante de los animales,
decidió tener un oso como mascota. Pese a ello, se ganó el sobrenombre de buen
chico y tuvo grandes amigos, como lord Broughton y John Hobhouse, quien sería
líder del Partido liberal. Byron ya era un gran aficionado a escribir versos en
esta época y aprendió boxeo y esgrima, llegando a ser un gran experto en ambas
artes de lucha gracias a sus amigos Jackson y Angelo. Dejaría la universidad
por falta de dinero y se mudaría a la calle Picadilly 16 de Londres, en donde
fue amante de una prostituta. Luego, ya sin dinero, volvería con su madre a
Southwell y se dedicaría en cuerpo y alma a la poesía. Ese año publicó su
primer libro de poesías titulado Composiciones fugaces, gracias a una amiga
suya, Elisabeth Pigot, la cual le pasó a limpio sus escritos y los editó. Sin
embargo, el párroco de la zona no dejó que saliera a la venta y lo quemó porque
en uno de los poemas salía mal parada una tal Mary.
En 1807 se publicó en la
prestigiosa revista Edinburgh Review su libro de poemas Horas de ocio, que
suscitó dispares opiniones. Ante las críticas siempre respondía de forma
combativa o escribiendo una nueva obra. En 1809 ocupó un escaño en la Cámara de
los Lores, escribió la sátira Bardos ingleses y críticos escoceses y emprendió
un viaje de dos años por diversos países de Europa. Inició el viaje por España,
en donde le cautivó la belleza de las españolas (escribió el poema La chica de
Cádiz) y tuvo una entrevista con el General Castaños en plena Guerra de la
independencia. Viajó también por Portugal, Albania, Malta y Grecia, en donde
atravesó el Helesponto a nado, junto con su amigo Hobhouse, y donde escribió
las sátiras Hints from Horace y La maldición de Minerva. También estuvo en
Turquía, donde intentó descubrir Troya. Durante estos viajes tuvo varias
relaciones, tanto con mujeres como con hombres. En 1811 murieron su madre y dos
de sus amigos en tan solo un mes. Dichas pérdidas influyeron mucho sobre su
ánimo, ya que se obsesionó con la muerte. En esta época se refugió en su medio
hermana Augusta Leigh, manteniendo una relación con ella. Como consecuencia se
le acusó por incesto (ella estaba casada y en la primavera de 1814 dio a luz a
su tercera hija, Medora, rumoreándose que era de Byron y no de su esposo).1
Madurez
La publicación en 1812
de los dos primeros cantos de Las peregrinaciones de Childe Harold, poemas que
narran sus viajes por Europa, lo llevaron a la fama. Además, realizó otra serie
de obras como El Giaour, La novia de Abidos, El corsario y Lara, estableciendo
lo que se llamó el héroe de Byron. Por esta época conoció al que sería su
biógrafo Thomas Moore. También fue famosa su aventura con la aristócrata lady
Caroline Lamb. Byron fue poco querido por los demás componentes de la nobleza
por sus continuos amoríos y críticas (como al duque de Wellington). Incluso fue
insultado públicamente en la cámara de los Lores, a causa de haber defendido el
ludismo y a los católicos. Pero a él realmente le importaba muy poco e incluso
le gustaba que lo odiaran pues, en su opinión, también lo temían. En 1815, año
en que publicó Melodías hebreas, se casó con Anna Isabella Noel Byron, a quien
le dijo en la noche de bodas: «Te arrepentirás de haberte casado con el
diablo». En su luna de miel, cuando pasaban por un pueblo, sonaron las campanas
por un fallecido, a lo que Byron dijo: «Seguro que esas campanas tocan por
nosotros», dando a entender el poco futuro de la relación al ser personalidades
poco afines. Tras conocerse que Byron no le era fiel, Anna Isabella lo abandonó
en 1816 tras dar a luz a la única hija legítima del poeta, la genial matemática
Augusta Ada. Los rumores sobre sus relaciones incestuosas con su medio hermana
Augusta (con la que se rumoreaba que tuvo una hija, Medora), sus poemas
antipatrióticos, su acusación de sodomía y las dudas sobre su cordura
provocaron su ostracismo social. Amargado profundamente, Byron abandonó
Inglaterra en 1816 y nunca volvió.
A partir de 1816
comenzaría una suerte de viajes por casi toda Europa que no acabarían hasta su
muerte. En 1816 llegó a visitar Waterloo, lugar turístico por excelencia en
aquella época, cuando tan solo hacía un año desde que se celebró allí la famosa
batalla.
En el año de 1816 se
trasladó a Suiza y estuvo viviendo algún tiempo junto a Percy Shelley, Mary
Shelley y su médico personal John William Polidori (Byron fue muy propenso a
las enfermedades y fue otra de las causas de sus depresiones). En una
tormentosa noche de verano de 1816 se reunieron los cuatro en la Villa Diodati,
alquilada por Byron, y decidieron escribir relatos de terror dignos de aquella
noche lúgubre. Inspirados ambos en la personalidad de Byron, Mary Shelley
escribió Frankenstein y Polidori su relato El Vampiro. En su estancia suiza
Byron redactó El prisionero de Chillón, El himno a la belleza intelectual, El
sueño y Estancias a Augusta.
Desde 1817 hasta 1822
estuvo viajando por Italia, recorriendo ciudades como Pisa, Génova y Roma,
donde tuvo una aventura con Margarita Cogni y vivió en el palacio
Nani-Mocenigo. La residencia fue casi un harén para él y frecuentó las
tertulias de las condesas Benzoni y Albrizzi. En 1821 participó en la revuelta
de los Carbonarios en Rávena y se enroló en los movimientos contra el papa
(publicó por entonces su obra crítica La profecía de Dante) y contra Austria.
También llegó a vivir un tiempo en Venecia, donde según fanfarroneaba tuvo 250
relaciones sexuales con mujeres, y donde vivió con la condesa Teresa Guiccioli,
recién separada de su anciano marido. Edgar Allan Poe, el escritor
estadounidense, se basó en esa relación para escribir "La Cita", un
relato gótico de 1834.
Se apasionó con la
lectura del Fausto de Johann Wolfgang von Goethe, escritor a quien admiraba y
con quien se carteó varias veces. Esta admiración era recíproca, ya que Goethe
escribió que Byron era «el poeta del presente». A finales de 1821 escribió
Manfredo, influido por el Fausto de Goethe y los parajes montañosos de Suiza;
acabó varios cantos de su Don Juan y creó un periódico con Percy Shelley
llamado El Liberal. Lord Byron admiraba a los generales Páez y Bolívar (a una
goleta suya la llamaba «Bolívar») y estuvo a punto de enrolarse en unos de los
tantos contratos que se hacían en Londres para ir a combatir en la guerra de
independencia de Venezuela.[cita requerida] Seguramente lord Byron conocía las
hazañas de estos aguerridos militares por boca de los expedicionarios que
regresaban a Europa, por sus escritos, narraciones o por comentarios de la
prensa de la época.
En abril de 1822 murió
su hija ilegítima Allegra (nacida de su relación con Claire Clairmont,
hermanastra de Mary Shelley) cuando apenas había cumplido cinco años y a la que
Byron tenía gran aprecio. Además, mientras hacía un viaje junto a su gran amigo
Percy Shelley en goleta (la de Byron se llamaba «Bolívar» y la de Shelley «Don
Juan»), este último murió en un naufragio ocurrido el 8 de julio junto a su
amigo, el capitán Williams. En septiembre se instaló en Génova, ya que quiso
dedicarse a la política sin éxito.
Aventura
en Grecia y muerte
En marzo de 1823 lo
designaron miembro del Comité de Londres para la independencia de Grecia, y se
marchó allí en 1824 desde Génova en la goleta Hercules para luchar por la
independencia del país, entonces parte del Imperio otomano. Allí escribió su
última composición A mis treinta y seis años; dio 4000 libras y se le designó
un regimiento; contactó con los bandidos de Suliotas; fue recibido como un
héroe por los griegos, quienes querían hacerlo comandante, y planeó un ataque
junto con el príncipe Alexandros Mavrokordatos, pero se desanimó pronto al
descubrir las rencillas por el poder de los distintos grupos griegos.
Mavrokordatos y Byron planeaban atacar la fortaleza de Lepanto (Naupacto) en
manos de los turcos, en la desembocadura del Golfo de Corinto. Byron empleó a
un maestro de fuego para preparar la artillería y formó parte del ejército
rebelde bajo su propio mando, a pesar de su falta de experiencia militar. Antes
de que la expedición pudiera zarpar, el 15 de febrero de 1824, cayó enfermo y
la sangría que se le practicó lo debilitó aún más. Se recuperó parcialmente, pero el
10 de abril de 1824 sufrió
un ataque epiléptico
y enfermó de un resfriado
violento, que la sangría terapéutica, hecha por insistencia de sus médicos,
solo agravó. Los médicos le prescribieron unas sangrías, a las que él se negó.
Días después, extenuado por la enfermedad y llamándolos asesinos, permitió a
los médicos sacarle toda la sangre que desearan. El 16 de abril practicaron la
primera sin buen resultado. Al día siguiente realizaron otras dos. Este
tratamiento, realizado con instrumental médico no esterilizado, pudo haberle
provocado sepsis. Contrajo una fiebre violenta y murió en Missolonghi el 19 de
abril sin
haber cumplido su sueño
de independencia griega. Testigos presenciales aseguraron que, en total, le habían extraído unos dos litros de
sangre, aproximadamente.
Goethe escribió ante la
noticia de su muerte: «Descansa en paz, amigo mío; tu corazón y tu vida han
sido grandes y hermosos».
Un suburbio de Atenas
fue llamado Vyronia en su honor.
Su cuerpo fue trasladado
por Edward Trelawny, también implicado en la causa griega, y enterrado en la
iglesia de Santa María Magdalena de Hucknall, Nottinghamshire (cerca de
Newstead Abbey), junto a su madre.
En la abadía
de Westminster, en el llamado Rincón de los Poetas, solo se encuentra un
monumento conmemorativo inaugurado en 1969, ya que en la época de la muerte de Byron
no se permitió su enterramiento en la abadía por su dudosa moralidad. Abierto
su ataúd en 1938, se comprobó el buen estado general del cuerpo primitivamente
embalsamado y llevado originariamente a Inglaterra en una cuba de coñac
presentando únicamente las extremidades signos de descomposición. Su rostro
perfectamente conservado, congelado su semblante en una serena sonrisa,
reflejaba de manera reconocible sus facciones plasmadas en docenas de cuadros y
grabados, y su cabello mostraba un color grisáceo como única muestra del paso
del tiempo.
Obra
poética
Byron fue un escritor
prolífico. En 1833 su editor John Murray publicó 17 volúmenes sobre toda su
obra, incluyendo la biografía de Thomas Moore. Su gran obra, Don Juan, un poema
de 17 cantos escrito en ottava rima, fue uno de los más importantes poemas largos
publicados en Inglaterra, desde El paraíso perdido de John Milton. Don Juan
incluye elementos satíricos, polémicos y profundas reflexiones filosóficas e
influyó a nivel social, político, literario e ideológico. Su recepción fue
controvertida, ya que fue acusado de inmoralidad. El poema, al igual que Las
peregrinaciones de Childe Harold, se caracteriza por la carismática
personalidad del narrador, que aúna el texto y a menudo recurre a digresiones.
Don Juan sirvió de inspiración para los autores victorianos y quedó inacabado
debido a la prematura muerte de Byron.
Influyó en los autores
románticos del siglo XIX, sobre todo por sus héroes o antihéroes (véase: Héroe
de Byron). Sus personajes presentan un idealizado pero defectuoso carácter
cuyos atributos incluían:
·
Un gran talento.
·
Gran exhibición de pasión.
·
Aversión por la sociedad y por las
instituciones sociales.
·
Frustración por un amor imposible debido
a los límites impuestos por la sociedad o la muerte.
·
Rebeldía.
·
Exilio.
·
Oscuro pasado.
·
Comportamiento autodestructivo.
Las obras Las
peregrinaciones de Childe Harold, Lara, Manfredo y Don Juan contienen ciertos
aspectos y referencias autobiográficas.
También escribió poemas
breves como Oscuridad, que tiene un tono apocalíptico inspirado por las
consecuencias de una erupción del volcán Tamora; poemas líricos como Ella
camina en belleza; pequeños poemas narrativos como El Prisionero de Chillon; y
otros más extensos de evidente contenido polémico como The Vision of Judgment,
un texto en el que caricaturiza y critica duramente a Robert Southey.
En la España absolutista
del rey Fernando VII y en una América hispana que luchaba por su emancipación,
la vida y obra de Byron tuvieron una gran influencia y sirvieron de inspiración
a los poetas del Romanticismo.
Fue un autor admirado
por muchos de sus contemporáneos, como Goethe, Alphonse de Lamartine, Jan
Potocki, y por otros de generaciones inmediatas, como Edgar Allan Poe (quien
basó muchas de sus Narraciones extraordinarias en personajes de Byron), Gustavo
Adolfo Bécquer, Mijaíl Lermontov, Alejandro Pushkin, José Mármol, Víctor Hugo,
Alejandro Dumas y Charles Nodier.
Carácter
Lord Byron tuvo un
particular magnetismo personal. Consiguió la reputación de no ser convencional,
de ser excéntrico, polémico, ostentoso y controvertido. Muchos han atribuido sus
capacidades extraordinarias a un trastorno bipolar, también conocido como
síndrome maníaco-depresivo. Siempre fue ácido y cruel. Se inclinó por los
desheredados, los marginados, los miserables como los corsarios y los cosacos,
y todo lo demás era hipocresía: nobleza, sociedad, etc. Siempre defendió a los
más débiles y a los oprimidos, por lo que apoyó a España frente a la invasión
napoleónica, a la independencia de las naciones suramericanas y, por supuesto,
a la libertad de su querida Grecia. Fue un gran admirador de Rousseau. Tuvo
gran afición por la compañía de los animales, como por su perro Terranova
«Boatswain», en cuya tumba escribió:
Aquí reposan
los restos de una
criatura
que fue bella sin
vanidad
fuerte sin
insolencia,
valiente sin
ferocidad
y tuvo muchas de
las virtudes del hombre
y ninguno de sus
defectos.
Byron, mientras
estudiaba en Cambridge, guardó un oso en una institución en donde estaban
prohibidos los animales domésticos. En otras épocas de su vida tuvo de compañía
a un zorro, monos, loros, gatos, un águila, un halcón, gallinas de Guinea, un
cuervo, un tejón, gansos, una grulla egipcia y una garza.
Legado
e influencia
Byron está considerado
como la primera celebridad tal y como se concibe el término modernamente. Su
imagen de héroe fascinó al público
y su propia esposa Annabella acuñó el término byromanía para referirse a la
expectación
y conmoción
que causaba allá
donde iba, que se parecía
a la que puedan provocar las estrellas del pop o el rock actuales. La
autoconciencia de su imagen personal y su capacidad de autopromoción hizo que,
por ejemplo, diera instrucciones a los artistas que lo retrataban para que
nunca lo representaran en actitud sedentaria o pasiva, con una pluma o un libro
en la mano (que era la imagen prototípica de los escritores), sino como un
hombre de acción.4 Con el tiempo, Byron
intentó apartarse de su
exposición pública, que tanto había promovido en su
primera época.
La quema de las memorias
de Byron en las oficinas de su editor John Murray un mes después de su muerte,
y la supresión de los detalles de la bisexualidad de Byron en documentos
alusivos a él, hicieron que sus biografías posteriores dieran una imagen
distorsionada del personaje. Hasta fecha tan tardía como 1950 no se autorizó al
académico Leslie Marchard a dar detalles sobre las relaciones homosexuales de
Byron.
La refundación de la
Sociedad de Byron en 1971 reflejó cómo pervivía la fascinación por Byron y su
obra. La sociedad organizó
numerosas actividades y publicó
una revista anual. Pronto el número de sociedades byronianas llegó a 36,
extendidas por todo el planeta. Todos los años organizan una conferencia anual
en la que se reúnen.
Byron ejerció una gran
influencia en la literatura y el arte. En su momento fue considerado el poeta
más importante del mundo y su reputación e importancia se
mantiene. Su personalidad y sus escritos también inspiraron a numerosos compositores:
hay más de cuarenta óperas inspiradas en sus
obras y al menos tres óperas
con el propio Byron como personaje principal (una de ellas Lord Byron de Virgil
Thomson). Los versos de Byron fueron puestos en música por compositores
románticos como Felix Mendelssohn, Carl Loewe o Robert Schumann. Uno de sus
mayores admiradores fue Hector Berlioz, cuya música refleja la influencia de
Byron, especialmente en su sinfonía con viola solista Harold en Italia,
obra basada en Las peregrinaciones de Childe Harold.
Literatura
El primer libro en el
que Byron aparece como personaje de ficción fue en una novela escrita por su
examante Lady Caroline Lamb, titulada Glenarvon y publicada en 1816.
El poeta español Gaspar
Núñez de Arce publicó en 1879 un extenso poema titulado Última lamentación de
Lord Byron.
El cuento de Manly Wade
Wellman The Black Drama, publicado originalmente
en la revista Weird Tales, cuenta el redescubrimiento de una obra perdida de
Lord Byron que, según
esta ficción,
fue plagiada por Polidori en El Vampiro.
Byron es uno de los
personajes de la novela Jonathan Strange y el señor Norrell (2004) de Susanna
Clarke.
Es uno de los personajes
principales en la novela El fuego de Katherine Neville (2008).
Aparece como un vampiro,
antagonista de Jane Austen (ella misma recreada como vampira) en la novela Jane
Bites Back (Ballantine Books, 2009) de Michael Thomas Ford.
El relato Leche (2016)
de Óscar Esquivias evoca la estancia de Byron y Polidori en la Villa Diodati.
Cine
Los amores entre Byron y
lady Caroline Lamb se recrearon en la película Lady Caroline Lamb (1972), en la
que el papel de Byron estaba interpretado por Richard Chamberlain. La película
fue dirigida por Robert Bolt.
En 1986, Gabriel Byrne
interpreta a Byron en la película Gothic, basada en el encuentro con Percy y
Mary Shelley, Polidori y Claire del verano de 1816 en Villa Diodati.
En 1988, se estrenó la
película española Remando al viento, dirigida por Gonzalo Suárez y con el actor
británico Hugh Grant en el papel de Byron.
El director griego Nikos
Koundouros dirigió Byron, balanta gia enan daimonismeno (Byron, balada para un
poseso, 1992).
En 2017, se estrenó la
película Mary Shelley, sobre la vida de la autora de Frankenstein o el moderno
Prometeo, y en la cual el papel de Byron es interpretado por el actor inglés
Tom Sturridge.


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